¿Hombres? y ciencia? al servicio? del pais?

¿Hombres? y ciencia? al servicio? del pais?

LOS CIEGOS, LOS SORDOS Y LOS MUDOS

monos-sabiosDespués de cruzar exitosamente la peligrosa Avenida Cañasgordas y mostrarle un calendario al portero que requiere mi identificación, me dirijo a mi salón de clase para comenzar un día de estudio más. Pasan las horas y en la soledad de todo estudiante caigo en cuenta de que la coyuntura javeriana tiene tres actores: estudiantes, profesores e institución, relacionadas unas con otras a partir de acontecimientos cotidianos en esta burbuja de cristal que sirve como escenario.

Por una parte está la pasividad por nuestra situación actual como estudiantado pues todavía creemos que somos productos y no clientes especiales al estar aquí. Parece no importarnos que aceptemos el trato de alguna secretaria que no sabe sonreír o de una cajera que tan solo mira el billete del atrevido que irrespeta la disciplina de la cola. Algunos se limitan a tener una vida social activa y otros a observar a las hermosas mujeres, que gracias a Dios, son muchas. ¿Y nuestro cuestionable desempeño como futuros profesionales y como personas?. El orden y limpieza de toda la Universidad es reflejo del esfuerzo que hicieron los colaboradores de aseo la noche anterior y que termina a nuestro paso de cabalgata. No pensamos en los demás por nuestro marcado individualismo, comodidad o vergüenza a la hora de dejar los platos que utilizamos en el almuerzo o la basura de nuestros antojos en las mesas de estudio. Somos tan egoístas que en Biblioteca nos importa poco el ruido que hacen las bolsas del mecato que llevamos o las conversaciones que tenemos a punta de molestos susurros, perturbadores celulares y estrepitosas carcajadas. iY qué decir de nuestra mediocridad! Quien no se considere mediocre lo es aún más y todos lo hacemos a gritos. La copia en los exámenes es la condición más deplorable de nuestra honestidad. Sentimos rabia cuando el profesor llega después de la hora determinada y alegría si no llega. Perder clase es un común de todo aquel que “tiene un traba]o pendiente por hacer” por nuestra falta de planeación. Y cuán grande es la pereza física y mental de aquellos indiferentes a participar en actividades que busquen soluciones al conflicto colombiano.

Por otro lado está la calidad de nuestros docentes. No se ha podido establecer un nivel en cuanto a su papel de guías de desarrollo personal y profesional. Desde el docente “madre” hasta el ‘h.p. ” pasando por el pésimo y el excelente, son rangos de fluctuación muy amplios para un rendimiento óptimo de los estudiantes. La “dictadura” de clase es común en los salones y el buen trato es un objetivo de segundo plano después de cumplir, a como de lugar, el programa. ¿Sabe usted dónde esta su profesor en estos momentos?. Pregunta sin respuesta para un alumno que requiere asesoría. Los horarios de consulta para un profesor hora -cátedra no existen; para un profesor de medio tiempo, son casualidad; y para uno de tiempo completo no le son suficientes. La soluci6n no son las monitorías por dos razones: los monitores son sólo ratones de laboratorio en desarrollo y no son percherones de trabajo pesado.

Junto a estos se encuentra la Institución. Desde la católica matrícula hasta el uso de los computadores en nuestras salas son pruebas de tolerancia con nosotros mismos y con la Universidad. Problemas de software y de hardware se dan mano con la deficiente disponibilidad de equipos para limitar el trabajo de cualquier estudiante a la disputa forzada por un computador “bueno”. Quienes vienen a la Javeriana en carro son privilegiados por tenerlo y poder parquearlo en una infraestructura diseñada para tal fin. iBien por ellos!. Y los que venimos en bus (casi todos), ¿qué? A pesar del riesgo por los semáforos “comidos”, la falta de un puente peatonal y de un paradero adecuado para nuestro uso, parece que no hay nada qué hacer por nosotros. Ojalá y que el tiempo no diga la última palabra pues podría ser muy tarde.

¿En qué momento lograremos comprendernos? Se habla de compromiso pero no se hace nada por vivenciarlo. ¿Qué hacer entonces?. Ya es hora de ir a casa, y al salir de mi Universidad me queda el vacío de no tener respuesta posible a tan enorme problema. Y mañana, al igual que ayer, habrá de ser lo mismo…

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