House of Cards: El lado oscuro de la política.

House of Cards: El lado oscuro de la política.

house of cards

“Qué desperdicio de talento. Él eligió el dinero en vez del poder; un error que casi todos cometen. Dinero es la gran mansión en Sarasota que empieza a caerse a pedazos después de diez años. Poder es el viejo edificio de roca que resiste por siglos. No puedo respetar a alguien que no entienda la diferencia. ”

 

Frank Underwood

 

Sobre la historia

La famosa serie estadounidense House of Cards, escrita y producida por Beau Willimon, es una ingeniosa adaptación de la miniserie británica que se transmitió en 1990 por la BBC y se basó en la novela de Michael Dobbs. Las tres temporadas han logrado posicionarla como una de las favoritas, el 18 de julio de 2013 Netflix logró sus primeras nominaciones en los premios Primetime Emmy Awards, consiguiendo el premio como mejor fotografía de una sola cámara en una serie dramática, mejor reparto en una serie dramática y mejor dirección en una seria dramática.

House of Cards es una serie en donde el gran protagonista es el poder y los tejemanejes del ámbito político de las más altas esferas del congreso y el gobierno de Estados Unidos. La historia se centra en Francis Underwood, protagonizado por Kevin Spacey, congresista demócrata de Carolina del Sur, y su esposa Claire Underwood,  interpretada por Robin Wright, quienes llevan un matrimonio casi por conveniencia para llegar a lo más alto del poder norteamericano: la casa blanca.

 

Frank Underwood, un político en todo el sentido de la palabra

La trama engancha desde el principio, la banda sonora de Jeff Beal que se escucha con los títulos de créditos se articula de una forma espectacular con las tomas del capitolio al caer la noche. Además, uno de los elementos más apasionantes de House of Cards son los apartes en los que Underwood se dirige al espectador contando sus estrategias y planteamientos, es un mensaje profundo que engancha al espectador y lo invita a ser parte de sus planes. Esta técnica conocida como romper la cuarta pared, permite establecer una relación íntima con el espectador, haciéndolo cómplice y parte de sus planes.

El ambicioso congresista busca escalar en el poder sin importarle los métodos y las consecuencias, su gran herramienta es la oratoria y la manipulación, así va armando su ejército de peones que le ayudará a llegar a la casa blanca. En cada capítulo la historia va en ascenso, los planos, la música, los diálogos y las miradas frías de sus protagonistas la convierten en una serie que no se puede parar de ver.

En este juego de poder los medios de comunicación son indispensables. Desde la primera temporada se muestra de forma directa la relación entre la prensa y la política, y cómo algunos periodistas sobrepasan cualquier límite sólo para conseguir reconocimiento. La joven periodista Zoe Barnes, en búsqueda de hacer carrera y fama, se vincula a Underwood para ser su enlace en el periódico, ejercer tráfico de influencia y filtración de información en beneficio propio. Underwood tiene claro el gran poder de la información y lo manifiesta en uno de sus apartes: “El amor de la familia. Muchos políticos están atados a ese eslogan: los valores familiares. Pero si andas con prostitutas y yo me entero, voy a hacer que esa hipocresía duela”.

 

Análisis social

El componente crítico la vuelve un caso de estudio que permite evidenciar el espectro en el que se mueve el poder, en donde sus ambiciosos protagonistas, moralmente ambiguos y cínicos aprovechan la estructura del Estado para llegar a la casa blanca. Específicamente se evidencia en la escena del segundo capítulo de la segunda temporada, cuando Frank Underwood estaba jurando como vicepresidente de Estados Unidos, sustituyendo al anterior que había sido electo en la fórmula. Teniendo su mano levantada y la otra sobre la constitución mira a la cámara y dice: “a un paso de la presidencia y ni un sólo voto emitido a mi nombre: la democracia esta tan sobrevalorada”.

La serie presenta de una forma asombrosa y astuta el sistema político norteamericano, la división de poderes, la relación de los tres poderes y el juego de pesos y contrapesos que busca evitar el exceso autoritario de cualquiera de ellos, así como las diferentes tácticas que emplean los congresistas para persuadir o cambiar  las posturas de sus compañeros. En este caso, Frank Underwood es el jefe de disciplina de la mayoría en la cámara de representantes, quien se encarga de identificar las posturas de sus compañeros de partido, conocer a la perfección los puntos débiles de cada representante y así poder orientar el voto para conseguir la mayoría, un ejercicio de diplomacia y psicología muy bien interpretado.

 

¿Una serie de ficción basada en la realidad?

Para el protagonista Kevin Spacey muchas de las cosas que ocurren en la serie no son tan ficticias, y en algunos casos cuando está grabando piensa que las cosas van demasiado lejos, pero luego que ve las noticias se da cuenta que lo que pasa en la serie no está muy lejos de la realidad, para él la serie es “la descripción más precisa de cómo la política funciona en la realidad”. Además, confesó, en tono de burla, que cuando está mirando directamente a la cámara, está hablando con una persona únicamente y esa es el candidato republicano Donald Trump.

 

House Of Cards a la colombiana

En el caso colombiano se pueden evidenciar ciertas semejanzas tanto en los personajes como en sus métodos, así como en la forma cómo se desarrollan los acontecimientos. Una de las escenas claves para los planes de Underwood es cuando el congresista norteamericano Peter Russo es detenido por conducir alcoholizado pero este hecho lo cubre Underwood usando una de sus famosas armas: el soborno. Los políticos colombianos también han protagonizado hechos de este tipo, como el del senador Merlano quien recurrió al tráfico de influencias y a la famosa frase “¿usted no sabe quién soy yo?” para negarse a una prueba de alcoholemia en un retén en Barranquilla.

 

La forma de actuar, los métodos y la personalidad del protagonista se asimila a la de ciertos políticos colombianos, líderes que sólo desean mantenerse en el poder y que utilizan cualquier tipo de maniobras para conseguirlo, entre ellas realizar reformas a la constitución para que así sea. Por su parte, la representación de Underwood como un vicepresidente capaz de acumular poder e incluso convertirse en una amenaza para el propio presidente es una figura que tiene una interesante semejanza con del vicepresidente colombiano German Vargas Lleras.  En la serie el protagonista logra convertirse en presidente, en el caso colombiano las posibilidades para Vargas son bastante altas.

 

Continúa el juego

House of cards 6

En marzo se lanza la cuarta temporada de House of Cards donde Frank Underwood liderará una ardiente campaña presidencial para mantenerse en el poder, ahora con el voto de los ciudadanos pero con la ausencia de Claire. En el adelanto de la cuarta temporada se puede ver un afiche en primer plano de Underwood y el eslogan de campaña “poniendo a América de nuevo en marcha”, similar a la que utiliza el candidato republicano Donald Trump en su publicidad “hagamos a América grande otra vez”.

 

Seguramente esta extraordinaria y adictiva serie política seguirá fascinando y cautivando seguidores como el presidente Barack Obama.

 

Autor: María Alejandra Arboleda
Twitter: @marialearboleda

 

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