Humanos: Demencia Colectiva

Humanos: Demencia Colectiva

Humanos Demencia colectiva

Los seres humanos merecen extinguirse, sin ningún atisbo de duda, nuestra raza debe desaparecer de la faz del planeta y así, la madre tierra y todas sus criaturas descansarían en paz. Hace poco, una foto conmocionó al mundo, un oso polar muriéndose de hambre literalmente, flaco, con la piel cobijándole los huesos y un rostro de tristeza y desesperación fue la evidencia irrefutable de que los humanos somos la peor raza que ha existido.

Todo lo dañamos, todo lo vendemos, de todo nos apropiamos, todo lo juzgamos, todo lo agotamos, todo lo acabamos. Nuestra naturaleza nos hace malos en medio del bien natural. No podemos convivir, odiamos la diferencia, imponemos nuestra verdad absoluta e irrefutable y nunca aceptamos que somos parte de una unidad natural, que no estamos por encima ni por debajo de ninguna especia, pero destruimos nuestro propio planeta.

Hoy el cambio climático se puede sentir, los animales extintos suman una larga lista, matamos por placer, cazamos por deporte, asesinamos toros por “cultura”, nos matamos entre nosotros por poder, por someter, por imponer y demostrar nuestra supremacía. ¡Qué tal pensar que somos iguales! ¡Qué desfachatez! Si todo es nuestro, todo nos pertenece, el mundo es propiedad privada. Jean Jacques Rousseau en su obra ‘El Contrato Social’ precisa que un hombre, después de cercar un terreno, y decir “Esto es mío”, fue el verdadero fundador de la sociedad civil. Y se cuestiona sobre cuántos crímenes, guerras, muertes, miserias y horrores se habría ahorrado al género humano si arrancando las estacas, se hubiera gritado: “¡Guardaos de escuchar a ese impostor; estáis perdidos si olvidáis que los frutos son para todos y que la tierra no es de nadie!”.

Los hombres viven en guerra porque de todo se han querido apoderar, y hasta que no reconozcamos que nos equivocamos como raza, esto va a seguir de mal en peor. En realidad, cuando a alguien le dan un regalo que no sabe usar puede dañarlo o usarlo mal, supóngase regalarle a un niño de 5 años un automóvil último modelo, ni siquiera sabrá que es suyo o jugará con el volante dos minutos y lo dejará tirado. Lo mismo sucede con los humanos, el cerebro es un regalo muy avanzado para nuestra diminuta capacidad de crear, valorar, interpretar, convivir y ser felices en comunidad, el cerebro es un regalo que no pudimos utilizar, el mundo va hacia un abismo y todavía no nos percatamos.

La igualdad no requiere de la implementación de un modelo económico falaz que nos limite todas las libertades, y que tenga que construir un muro para no dejarnos salir e imponernos una idea inamovible de progreso en medio de la pobreza, la igualdad es un valor que nos permite vivir bien, ser solidarios y que nadie deba morir de hambre ni de sed, que a nadie se le arrebate su tierra ni su vida.

Si la humanidad tuviera grandeza y dignidad, no tendríamos que ver 14.000 niños muertos de sed en la Guajira, un niño sirio de tres años muerto en una playa turca por la crisis migratoria, ni un oso polar desnutrido, ni naciones sometidas, ni xenofobia, racismo, odio generalizado… Nos merecemos ser una raza extinta, y aun así, seríamos un mal recuerdo. Todo lo dañamos, todo lo vendemos, todo lo acabamos…

 

Escrito por Luis Gabriel Rodríguez de la Rosa   @Lgrdelarosa

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