Ingrid, premio a… ¿qué?

Ingrid, premio a… ¿qué?

Ya se ganó el Premio Príncipe de Asturias a la Concordia 2008. Suenan postulaciones para el Premio Nóbel de Paz. Y yo no termino de entender qué hizo Ingrid Betancourt  para merecerlos. No veo cómo puede ser un acto de paz internarse en una selva a hacer campaña política a pesar de las múltiples amenazas de secuestro y/o asesinato, que desde antes estaban cantadísimas. Porque a pesar de lo que dijo el día de su liberación la señora Betancourt, ella no fue secuestrada en ninguna labor de apoyo a la gente de San Vicente del Caguán: lo suyo era simplemente un acto de campaña, una estrategia para atraer la atención mediática llevándole la contraria al presidente de turno, quien le advirtió hasta el cansancio que no podía garantizarle seguridad en ese viaje. Pero la estrategia salió mal, pues a pesar de resultar claramente efectiva en lo que a mojar prensa se refiere, también tuvo entre sus productos un secuestro de más de seis años, que ciertamente añadió un sufrimiento grande a una lista que ya es demasiado larga en este país.

Entonces no entiendo cómo: 1. Ingrid Betancourt dice que volvería a hacer lo mismo y 2. ¡La premian por eso! Porque en la selva siguen miles de secuestrados que no son nadie en la política colombiana, que no tienen ciudadanía francesa, ni amigos en altos cargos diplomáticos. Que salieron de sus casas sin siquiera imaginarse que los iban a secuestrar, porque de haber tenido alguna advertencia, no habrían puesto un pie por fuera de ellas. Que si pudieran devolver el tiempo, definitivamente no harían lo mismo. Para ellos no hay ningún premio, así lleven diez, doce o quince años secuestrados, así estén hace rato bajo la tierra. No hay premio tampoco para quienes luchan a diario por resistir la embestida de la guerra que amenaza con borrarlos del mapa, en un pueblo cualquiera, un día cualquiera. Pero sí hay premio para Betancourt, que si bien puede llegar a hacer mucho, aún no ha hecho nada, excepto ser un poco irresponsable. Ese Príncipe de Asturias, esa posible nominación al Nóbel, me dejan con indigestión.

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