Invasión Celular – La Zancadilla de la Tecnología

Invasión Celular – La Zancadilla de la Tecnología

titulo-zancadillaLos teléfonos celulares están atentando contra la calidad de vida, contra la privacidad y la libertad del hombre; sobre todo de aquellos con acceso a internet y con mil aplicaciones, iPhones, Blackberries y Androids. Tal vez no son los aparatos en sí mismos, sino la facilidad que brindan para ausentarse del mundo, como una forma de autismo.

Captura de pantalla 2014-01-12 a la(s) 13.48.58

Psicólogo, especializado en Mercadeo y en Publicidad, pero lo que le gusta es escribir cuentos y ensayos. Premiado en poesía en el concurso de la Universidad de San Buenaventura. Jurado en concursos de cuento a nivel nacional. Ha escrito reseñas de libros para revistas culturales. Es miembro del consejo editorial y columnista de El Clavo

Se puede decir que cada quien escoge si se emboba o no con estos aparatos. Lo que veo en las calles es que cada día la gente está más distraída con esta forma de comunicación y menos atenta a la realidad presente.

El objetivo de la tecnología es aplicar el conocimiento para el logro de avances en la salud, bienestar y comodidad de la humanidad. Sin embrago, en el caso de las comunicaciones hemos llegado al extremo de la contaminación -auditiva, visual y mental-. Se está perdiendo la magia y el vuelo de la realidad. Hay quienes se abstraen hasta el punto de no compartir plenamente con su pareja o con los hijos, porque los abruma la adicción celular. Se ha dejado de atender con plenitud y concentración una ida a cine, una comida, la lectura o una conversación físicamente presente.

Como bien se ha dicho, estas formas de comunicación “acercan a los que están distantes y separan a los que están cercanos”. En estos casos, como le sucede a cualquier adicto, se van minando las relaciones con los seres queridos. El novio le da la espalda a la novia, la madre le da la espalda al hijo, el hijo le da la espalda al padre. Hasta el perro está viendo Facebook en el celular, y así cada uno se va ausentando de todo lo verdaderamente importante.

La gente está obligada a “estar” para otros las 24 horas del día. Son esclavos de una comunicación que a su vez irrumpe en el silencio o en los diálogos con aquellos a quienes se tiene en frente. Hasta la descortesía perdió elegancia. Cuando no queremos saludar a alguien en un ascensor se juega con el celular, en lugar de dar la cara, mirar y decir con los ojos “no te saludo y punto”.

Estoy por creer el cuento de que los Blackberries llevan este nombre debido a las bolas de hierro con grilletes, que ataban a los esclavos para que no escaparan de los campos de algodón. En los tiempos modernos los jefes tienen atados a sus empleados con estos grilletes inalámbricos. El hombre está atado a una vida alterna. Quién sabe adónde iremos a parar con estos embelecos de progreso en retroceso.

Comments

comments