Juegos y juguetes en extinción (Los juegos de cuadra que el viento se llevó)

Juegos y juguetes en extinción (Los juegos de cuadra que el viento se llevó)

Camila Villota

Camila Villota

No necesariamente “todo tiempo pasado fue mejor”, pero sí extraño los juegos de antes; aquellas actividades divertidas y sanas, formas lúdicas que exigían a los niños madera y músculo.

Hoy en día los niños son electrónicos y los juegos son de pantalla. Todo se juega desde un asiento, estando encerrado y frente a una televisión; el Nintendo, el Play station y el Xbox entre otros. El Wii exige algo de movimiento pero tampoco es gran cosa.

Es probable que con los juegos de pantalla desarrollen ciertos aspectos cognitivos pero no la motricidad, la masa muscular ni el equilibrio físico. Además hace que se alejan de la vida real. Ya no se untan de tierra ni generan defensas. Los estamos robotizando.

En vía de extinción está la diversión al aire libre; aquella de ejercicio y de verdadera interacción social. Los niños de antes jugábamos en el parque o en la cuadra, con los vecinos, en grupo. Nos juntábamos cinco o más personas. Jugábamos lleva, picados (partidos de futbol), metegol pata, galleta patada, escondite,  la verdad o se atreve, guerra con bombas de agua. Nos subíamos a los árboles a bajar mangos,  guayabas y guamas (Sí, por mi cuadra habían).  Montábamos en bicicleta -con o sin rueditas a los lados-, en patineta o monopatín. En los tiempos modernos los niños no pasan ni por el triciclo. Ese artilugio ya quedó relegado a animales de circo.

Antes llegábamos del colegio e inmediatamente cogíamos la calle. Por supuesto, igual que hoy, las tareas quedaban intactas, sin empezar, para después. El caso es que salíamos a buscar el sereno,  el parche y los juegos de cuadra. Y si a uno le gustaba la vecina, había que ir y tocarle a la puerta y ponerle la cara. Ahora basta con agregarla en facebook. Pero bueno, eso de las redes sociales es  tragedia para otro día.

El caso es que se pasaba más tiempo afuera, se tenía más contacto con los otros y se tenían los pies más en la tierra, por más desjuiciado que fuera uno. El regreso a casa era ya entrada la noche, después de tres o cuatro advertencias con regaño de las mamás. Llegábamos sudando,  cansados, a ducha obligada. En ese entonces gastábamos las suelas de los tenis hasta que se rompían. Los de ahora cambian zapatos solo porque les crecen los pies. Tal vez haya que ponerles guantes para la consola del Xbox, y quizá necesiten anteojos más temprano.

Y eso que no he mencionado la carga de violencia de los juegos actuales porque no quiero que me tilden de retrogrado pero para las nuevas generaciones, juego que no salpique sangre en la pantalla no tiene chiste. Y eso que mejor si es en 3D, para que le caiga sangre hasta en el sándwich del entredía.

Acepto que en ciertas cosas, el tiempo pasado fue mejor.

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