Karma Camaleón

Karma Camaleón

karma_camaleonLa noche no es tan limpia ni el sueño tan tranquilo cuando hay una culpa rondando. Acecha, como un depredador, en el trasfondo de nuestro ser, esperando el momento de atacar y devorar toda nuestra energía. No importa si tiene motivos, no importa si ya no vale la pena después de tanto, no importa nada. Acecha y devora. Es uno de los tantos casos en los que el pasado nos mira de frente y nos increpa.
La naturaleza del pasado hace parte de la pregunta más amplia sobre la naturaleza del tiempo. Que no existe, gritan unos, que sólo hay un eterno presente filtrado por nuestro ser para poder entender la realidad. Que sí existe pero no es único, o que no fluye siempre en el mismo sentido. No importa si es una creación mental, una perspectiva más de la realidad o algo concreto, si es que podemos hablar de concreto en estos casos, el hecho importante es que el pasado está siempre con nosotros. De cierta forma, el pasado somos nosotros y dependemos del pasado para ser nosotros.
Necesitamos a los demás porque no podemos definirnos sin el otro. Necesitamos recursos para sobrevivir porque no somos sistemas cerrados. Necesitamos muchas cosas, dependemos de ellas para ser. Necesitamos células y ellas necesitan moléculas, quienes a su vez necesitan átomos para existir. En últimas no somos más que cadenas de dependencia. El transcurrir del tiempo y nuestro propio fluir se puede ver de igual forma. El momento presente necesita del momento pasado para ser. Sin depender del momento anterior, el actual no tendría mucho sentido. Zapping existencial.
Sin embargo, somos más que células y ellas son más que moléculas, quienes a su vez son más que átomos. El momento presente es más que el momento pasado. La realidad no es el cuadro congelado de una película, es la película. El ahora depende del antes, porque es su base y de allí nace, pero el ahora le agrega algo nuevo al pasado, algo que no existía. Volviendo a la película, cada cuadro es ligeramente diferente del anterior, cada cuadro incluye al anterior y lo trasciende.
Trascender e incluir, dos facetas de una misma cosa. Cuando los átomos interactúan y aparecen las moléculas pasa algo: las moléculas incluyen a los átomos, dependen de los átomos porque no serían moléculas sin ellos, pero no son moléculas por ser agregados de átomos, son moléculas porque hay relaciones y porque las relaciones crean propiedades emergentes. Al aparecer, las moléculas crean algo nuevo que no estaba antes, algo que trasciende a los átomos y las define como moléculas. Igual ocurre al aumentar la complejidad. Siempre se trasciende y se incluye.
De alguna forma, los átomos son el pasado de las moléculas, que a su vez son el pasado de las células. Sin los unos, no existirían las otras. Sin el momento anterior no existiría el momento presente. Igual con nosotros, igual con todo. Nuestras ideas de niños son el pasado de nuestras ideas de adultos. Aventurando, diríamos que el pasado existe porque todo incluye su pasado, porque nada es lo que es sin haber sido, porque en cada momento lo que fue es. Lo que debemos recordar es que es un poco más de lo fue, que nos define y nos marca pero no nos encarcela. Así, lo que fuimos matiza lo que somos, pero en cada momento somos más.
El pasado no perdona, pero tampoco obliga. Solamente guía. En cada momento trascendemos e incluimos el pasado, en cada momento repetimos quiénes fuimos y le agregamos un chispazo de creatividad, de novedad. Siempre estamos creando a cada momento un ser nuevo que se basa en nuestro ser viejo. Es cierto, dependemos del pasado. También es cierto que no somos únicamente nuestro pasado. Sujetos al Karma, nos adaptamos como el Camaleón.

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