La crítica constructiva NO construye

La crítica constructiva NO construye

Critica

Hoy en día hemos aprendido a usar la crítica como un refugio para relacionarnos. Es curiosa y paradójica la manera sobre cómo la utilizamos, porque muchas veces es sólo para poder acercarnos a otra persona que no conocemos. Siempre estamos lanzando un juicio sobre el político de turno, sobre el equipo de fútbol que cometió una embarrada o sobre una noticia de actualidad, todo para tener un tema de conversación.

Somos inconscientes del poder destructivo que tiene la acción de criticar. Desconocemos tanto esta acción, que creemos que existe una manera de construir a través de ella. Cuando una persona logra migrar desde la crítica hacia nuevas maneras evolucionadas de expresarse y relacionarse, tanto su vida como sus gestiones y las personas que le rodean, se transforman.

¿Cómo funciona la crítica?

La siguiente es una forma sencilla de identificar cuándo estás criticando: su base principal es que se está reclamando que hay algo malo. Cuando lanzamos un comentario destructivo hacia otra persona, naturalmente se genera una resistencia energética y se pierde la fluidez. Si te das cuenta que tus palabras se componen de quejas, señalamientos, conjeturas y carecen de aportes, haz caído en la crítica.

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Siempre estamos lanzando un juicio sobre el político de turno, sobre el equipo de fútbol que cometió una embarrada o sobre una noticia de actualidad, todo para tener un tema de conversación.

¿Para qué se aprendió a utilizar la crítica?

Sencillo: para sentirnos importantes. Una persona que critica parece que sabe, parece que no se sorprende y así se postula como alguien con un pensamiento que merece admiración. Lo cierto es que no se construye de ninguna manera cuando se está criticando, pues no se logra el resultado por el que supuestamente lo hacemos. Jamás vamos a unificar criterios ni vamos a acercar armónicamente a dos personas desde el juicio y el señalamiento. Probablemente logremos captar la atención de los demás, imponer nuestro punto de vista y victimizarnos o quejarnos del por qué no se hacen las cosas como queremos, pero hasta ahí no más. Criticando no sumamos esfuerzos para unidos construir algo mejor.

¿Por qué la crítica constructiva no construye?

Cuando inicias criticando ya estás destruyendo. La crítica es una agresión bajo cualquier punto de vista, puede ser que después des una idea mejor, pero has destruido lo más importante: la relación interpersonal.

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Una persona que critica parece que sabe, parece que no se sorprende y así se postula como alguien con un pensamiento que merece admiración.

¿Qué hacer entonces cuando quiero dar un aporte o hay algo que no me gusta?

Un conocido escrito que hoy en día ronda los medios digitales, cuenta sobre una ancestral práctica de una  tribu africana en la que nos dan una excelente pauta sobre cómo actuar cuando queremos aportar. Cuando una persona comete una acción errada o perjudicial, la tribu lo rodea y durante dos días le expresan todas las cosas buenas que ven de la persona y le recuerdan sus buenos actos. Ellos son conscientes de que cada ser humano viene al mundo queriendo hacer lo mejor posible, deseando seguridad, amor paz y felicidad. Cuando se comete un error, entienden que éste es un grito de auxilio de la persona pidiendo atención, entonces estas manifestaciones de valoración y calidez buscan reconectarlo con su verdadera naturaleza.

Apreciar en lugar de criticar

Aquí está la fórmula mágica. La apreciación es una fuerza desconocida que tiene más poder del que actualmente somos conscientes. Cuando aprecias a una persona y sus acciones, naturalmente ellas crecen y se fortalecen; se genera una natural apertura a todo lo que tú tienes para aportar.

Cuando estás apreciando, estás teniendo en cuenta a la persona y sus intenciones, estás valorando lo que tiene valor para ella. La crítica es lo obvio, es lo que siempre hacemos, es lo que no nos ha dado resultado; la apreciación es lo nuevo y aunque aún no la dominamos, nos abre las puertas a una nueva manera de relacionarnos.

En el momento de dirigirte a una persona, quita el señalamiento y suma la apreciación. Verás que esto sí contribuye a lograr lo que quieres: ser tenido en cuenta. Desde este espacio puedes dar ideas, puedes sugerir nuevas propuestas y descubrirás, que lo que tienes para decir también puede ser complementado y desarrollado; es ahí donde surge la creación y se magnifica.

Es el momento de compartir puntos de vista, de decir cómo queremos las cosas, manteniendo siempre la unidad y la apreciación, esto es ejercer tu Corazón Caleño.

Este es un mensaje de Educando Para el Cambio de Corazón Caleño.

Autora:

Bhairavinanda

Universidad de Consciencia

Fundadora & Directora

Creadora Corazón Caleño

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