La culpa la tiene Benjamin Button

La culpa la tiene Benjamin Button

Ir con la novia o con el levante de turno a ver El curioso caso de Benjamin Button es mal negocio. Primero, hay que aguantarsedurante la mitad de la película el ruido de carne asando que hacen todas las viejas relamiéndose cuando sale Benjamin. Y segundo, cuando uno cree que saliendo del teatro ya está a salvo, resulta que ellas se quedan pensando en que sería buenísimo que uno al envejecer, en lugar de irse pareciendo cada vez más a Homero Simpson, se fuera volviendo igualitico a Brad Pitt con gafas oscuras y chaqueta de cuero sobre una moto. 

Aclaro que no le estoy echando la culpa a Brad Pitt: a un tipo capaz de levantarse a Gwyneth Paltrow, Jennifer Aniston y Angelina Jolie, no sólo hay que admirarlo sino también tenerlo de amigo en facebook. Pero sus películas deberían prohibirse porque están causando estragos en la imagen que las mujeres tienen de los caleños, ya que nos comparan en completa desigualdad de condiciones.

Es que ya uno tenía que competir con el Aquiles de Troya, y el vampiro buena gente de Entrevista con el Vampiro, pero al menos se podía alegar que esa vaina es puro maquillaje y efectos especiales. Pero es que Benjamin ya no sólo se ve como Brad Pitt sino que además es tiernísimo y no tenía que trabajar porque heredó la fortuna del papá. ¿Tenía algo más qué hacer en la vida fuera de consentir a la novia? No.

Sinceramente no es justo. Ahora no sólo toca sacar abdominales juicioso en el gimnasio y rezar para ganarse el baloto, sino también estudiar en la madrugada para el parcial de Termodinámica, para que de día la novia no se queje de que uno no le dedica tiempo como sí lo hace Bejamin Button.

Comments

comments