La generación que ama las conspiraciones

La generación que ama las conspiraciones

Iluminati

Yo creo en Ovnis, creo que el alunizaje mostrado en tv fue un montaje hecho en Hollywood, creo en sociedad secretas, creo en los Iluminati, creo que el gobierno nos vigila, creo que Estados Unidos sabe hasta cuándo vamos al baño (después de ver Citizenfour más) y creo hasta en la iniciativa Dharma. Todo esto lo confieso para decir, que en general mi generación cree más en las conspiraciones que en muchos otros elementos de fe; y eso tiene un motivo.

Los que somos llamados “Millennials” y que nos proclamamos amos y dueños del poder gracias a la globalización y a la facilidad de encontrar soluciones, explicaciones, información y todo lo que se imaginen en segundos y con sólo pulsar unas cuantas letras, tenemos esa particularidad de creer que estamos destinados a algo grande. Y como creemos que estamos destinados a algo muy grande en nuestras vidas, también creemos que hacemos parte de diferentes redes que nos vigilan, cortan las alas o hasta nos checan los correos para saber cómo vamos a conquistar el mundo mañana por la noche.

Que si mañana enfrentamos una elección de cargo popular y perdemos, pues hubo conspiración y hasta pruebas aparecen (Claro que en Colombia no se necesitan conspiraciones, viene por defecto en el producto llamado gobierno nacional); que si un profesor no nos pone una nota que queremos y otro tampoco lo hace, hay conspiración en contra de nosotros; que pasó una luz en el cielo, Ovnis y si no, Maduro mandando drones, u Obama, o mi suegra espiándome, cualquier cosa para darle explicación a una posible estrella que quiso brillar esa noche.

Estamos continuamente enganchados en una historia eterna donde las cosas que pasan a nuestro alrededor, están sesgadas muchas veces en nuestra contra y a favor de un sistema que sólo planea vernos siendo los mismos ciudadanos promedio, que se quejan poco cuando encuentran alivio en un pago mensual.  Nos hacen creer que vivimos en una eterna mentira, basada en datos que pueden verse irrelevantes, pruebas con mucha falta de peso y situaciones menores que nos demuestran que vivimos en un mundo irreal. Nuestro destino, estamos convencidos de ello, es eclipsado por el sistema…Pero, ¿es eso del todo cierto?

Como lo dije al principio, creo en las conspiraciones por generación y por mentalidad propia, pero también creo que muchas veces, escondemos detrás de esas “conspiraciones” incapacidades de enfrentar de manera directa ciertos problemas en la vida. A veces, miramos todo detrás de la barrera de las conspiraciones, para parecer que el sistema va en contra de nosotros, sin siquiera haber enfrentado de verdad al mismo sistema. La finalidad de tener ese destino gigante, nubla el mensaje real que la construcción del mismo es paso a paso, sin mirar a los lados.

Qué tal si en vez de criticar los sistemas conspiracionales, mejor los enfrentamos; qué tal que la herramienta del voto o la participación activa en políticas locales o nacionales sea la forma de destruir las conspiraciones que nos tienen en un estado social donde muchos señalan, pocos participan y los que lo hacen con gallardía, no son apoyados.

Qué tal si nos paramos de la silla y le damos en la cara a los sistemas a pulso de propuestas innovadoras.

 

Escrito por Juan David Garzón  @Juandescribe

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