La Importancia de VOTAR

La Importancia de VOTAR

laimportanciadevotarEn un graffiti decía “si votar o marchar sirviera de algo, estaría prohibido”.

Es cierto que en nuestra sociedad vivimos en un entorno grande de represión. Las libertades de pensamiento, las libertades sexuales, las libertades de expresión aún son muy precarias. En general pertenecemos a un sistema donde la vida, la experiencia que significa estar vivo, se nos va en producir y consumir. Son pocos los seres humanos que realmente viven; la mayoría sólo subsisten.

Este sistema se rige en gran parte por medio de decisiones políticas. Cuánto cuestan las cosas, qué impuestos pagamos, cuántas horas debemos trabajar al día, qué se debe enseñar en los colegios y universidades, quién paga por los servicios de salud, además de los derechos y deberes que tenemos. Todo esto depende de decisiones políticas.

Sin embargo, quienes toman estas decisiones son escogidos de un listado de preseleccionados que “ofrecen sus nombres” para que los ciudadanos los elijan por medio de su voto. No hay mayor restricción o condiciones para hacer parte de una lista política, basta con cumplir el requisito de la edad y recibir el aval de un partido o tener las suficientes firmas para crear un movimiento ciudadano.

Por lo demás, el proceso de selección no se acerca siquiera al de ingreso en una multinacional.

Se nos pide entonces que escojamos entre este listado de personas que con muchos o pocos recursos salen a promocionarse unos meses antes de la votación, lo que también es causa de  desigualdad, por que invariablemente, quien más dinero invierte en su campaña cuenta con mayores posibilidades de ganar.

Esas personas que se hacen llamar políticos, que cada cierto tiempo salen en pancartas, sonriendo, dando la mano, cargando un niño pobre o simplemente con cara de capataz, no suelen estar capacitados ni intelectual ni espiritualmente para guiar a los demás. Fruto de esto son las malas decisiones que se toman al crear políticas públicas y la gran cantidad de corrupción que se presenta dentro de la burocracia.

Votar entonces se limita a ser un ejercicio donde se escoge el menos malo, o el conocido, o el bonito, o la vieja buena de la foto. Los ciudadanos, que tampoco suelen tener mayor información a la hora de decidir, tienden a votar más con la pasión que con la razón y generalmente no se sabe nada de las propuestas de los candidatos a la hora de marcar un voto.

Este panorama no es muy alentador que digamos, pero no es tan malo cuando miramos atrás y vemos los largos períodos donde toda la población era sometida a los designios de un solo tirano, o a los caprichos de un rey o una reina. Entonces es bueno que tengamos la capacidad de votar, así sea que aún nos quede mucho camino para llegar a una verdadera democracia.

Ya llegará el momento en que la humanidad supere el monetarismo y la corporatocracia, para pasar a una economía basada en la abundancia y no en la escasez en donde todos los humanos vivan y disfruten su existencia.

En cualquier caso mientras eso ocurre, es mejor votar antes de que lo prohiban.

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