La insípida oferta del porno para mujeres

La insípida oferta del porno para mujeres

porno para mujeres

De antemano aclaro que a las mujeres también nos gusta el porno, el problema es que, aunque la sociedad ha cambiado, aún nos obliga a no hablar abiertamente del tema. Tampoco significa que sea una “pervertida ninfómana”, simplemente soy una persona que vive plenamente, y eso incluye una vida sexual saludable.

Todos conocemos la gran oferta de la industria del porno, revistas y canales como Venus… (Ustedes conocen el resto). Allí podemos encontrar mujeres guapas – véase Esperanza Gómez – chiquitas, mayores, jóvenes, gorditas, flaquitas, tetonas, sin tetas, tonificadas, flácidas, mejor dicho, para todos los gustos. Pero cuando me remito, como muchas otras mujeres, a ver la oferta para nosotras, todo se reduce a un tipo grande y musculoso con un gran pene y a veces pretenden sorprendernos con un enorme hombre afrodescendiente. ¡No!, también nos gusta la diversidad: Los flaquitos talladores, los peluditos (no son de mi interés, pero a otras enloquece), los bajitos, los calvitos, los de “arma pequeña”, gruesita, larga y flaquita, larga y gruesita, corta y flaquita, corta y gruesita, los cóncavos o convexos, etc. Hay mucho que mostrar y sólo presentan un Extra large.

Me #SacoElClavo con la industria pornográfica, porque las mujeres tenemos que adaptarnos a una oferta construida únicamente para hombres. ¿Por qué tenemos que sentirnos satisfechas con un hombre “dándole duro” a una mujer? ¿por qué no una mujer “dándole duro” a un hombre? Porque según ellos, nuestro hombre ideal siempre será el prototipo Nacho Vidal, porque sólo hay revistas eróticas para hombres en el Supermercado, porque lo poco que hay de revistas eróticas para mujeres, parece más una revista de fisiculturismo.

Es muy viable que el mismo género femenino le haya comunicado a la industria pornográfica que eso no es rentable, pues se justifica en que no es adecuado para nuestro comportamiento, no encaja en la línea ética, responsable y respetuosa de nuestro ser. Por lo tanto, queridos señores empresarios, emprendedores y sociedad en general, les informo que hay poquísimas mujeres que hablan del tema, el resto son morrongas que aplauden sin que las vean cuando nosotras hablamos y exigimos.

En torno a las tiendas Sex Shop, se evidencia una positiva evolución – aclaro nuevamente, no siempre significa “suxxxia” perversión -. Según mi ginecólogo, el uso de juguetes especialmente construidos para satisfacer al género femenino, ayudan a realizar ejercicios Kegel, los cuales permiten que los músculos de la pared vaginal estén en forma por años y años y consecuentemente la vida sexual siga activa así lleguemos a la etapa del adulto mayor. Sin embargo, también se presentan falencias ; masturbadores llenos de venas, grandotes y gruesos, que no resultan precisamente agradables.

Creo que SoHo está dando en el punto con su oferta de juguetes sexuales minimalistas y agradables a la vista, que pueden ser confundidos con la decoración del cuarto o apartamento, por si en algún momento los olvidan por ahí.

La industria pornográfica tuvo que superar mil obstáculos para que la sociedad entendiera que además de ser un oficio nihilista también hace parte de la salud tanto de hombres como de mujeres. Tan sencillo como el reconocimiento a la igualdad en el campo de los derechos civiles en Colombia en el año 1932.

Nota Importante: El porno es más placentero si lo disfrutas con la persona que amas, con respeto y responsabilidad.

 

Escrito por Diony Ico Brath   @DionyIco

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