La mata que mata ya no nos mata: Los triunfos de la reglamentación

La mata que mata ya no nos mata: Los triunfos de la reglamentación

LA MATA QUE MATA YA NO NOS MATA2

Así como cuando uno descubre el agua tibia, a tropezones los colombianos nos hemos venido enterando de que la mata que mata realmente no nos mata. Aunque la realidad no da para menos, pues la historia del país ha sido una tragicomedia en la que los carteles, las guerrillas, los ‘paracos’ y las bacrim han aprovechado la venta de marihuana para financiar la violencia y el oprobio, pero han sido ellos los que nos matan, no la mata.

La primera referencia del cannabis en la literatura data del año 2.700 antes de cristo, y no menciona nada sobre la posibilidad de que la mata mate. Se trató del emperador chino Shen Nung, quien en su preocupación por encontrar cura para las enfermedades del cuerpo escribió la enciclopedia médica “Pen Ts´ao” en la que formuló una lista de medicamentos derivados de animales, vegetales y minerales, entre los que describió el cannabis.

Pero la marihuana, aparte de ser un elemento que ayuda a la vida en vez de acabar con ella, también ha tenido usos religiosos y simbólicos. En esta ocasión quisiera resaltar, por encima de los significados atribuidos a la planta por el hinduismo y el rastafarismo, el otorgado por el pintor alemán Phillipp Veit, quien, en 1848 -fecha conocida como “la primavera de los pueblos” o “el año de las revoluciones”- pintó su obra más importante titulada “Germania”, composición en la que se observa a una hermosa mujer alemana con un águila imperial en el pecho y sobre su frente hojas de roble como símbolos del poder alemán. Sin embargo, lo que más llama la atención en la semiótica de esta obra, es la mano derecha de Germania levantando una espada envuelta en ramas de marihuana, significando con esto que la paz del pueblo alemán estaba protegida. El cuadro fue hasta antes del final de la Primera Guerra Mundial, la alegoría de una Alemania unida y democrática.

El 25 de mayo de 2016, el Congreso de Colombia aprobó el proyecto de ley que reglamenta el uso científico y medicinal de la marihuana. La aprobación de esta ley no sólo rompe nuestros paradigmas culturales, sino que permite la innovación médica para mejorar la calidad de vida de los enfermos de artritis, esclerosis múltiple, epilepsia, entre otras muchas, y además está en la misma dirección de los puntos acordados en las negociaciones de la Habana, lo que es propicio para facilitar el periodo de transición del posconflicto colombiano una vez aprobado el acuerdo final.

 

Los logros más destacables de la ley aprobada, son:

 

  1. Configura el monopolio del Estado sobre toda la cadena de producción del cannabis medicinal.
  2. Involucra al Sistema Nacional de Ciencia y Tecnología de Colciencias en la transferencia tecnológica necesaria para la producción nacional del cannabis y sus derivados.
  3. Establece la protección y el fortalecimiento a los pequeños y medianos productores y comercializadores del cannabis medicinal en el marco de los programas de sustitución de cultivos ilícitos.
  4. Somete al Estado a apoyar las iniciativas económicas de producción, transformación y distribución de productos medicinales derivados del cannabis, realizados por pueblos ancestrales y comunidades indígenas.
  5. Contiene un programa nacional de prevención del consumo recreativo del cannabis en la comunidad educativa, especialmente dirigido a niños y adolescentes.
  6. Incluye sanciones severas para quienes incumplan las exigencias de la ley, o le den otros usos al cannabis diferentes a los científicos y medicinales.

 

A pesar de que esta ley está lejos de ser el símbolo de una Colombia “unida y democrática” como lo fue Germania, si podemos considerarla como un gran avance para un país en postguerra, donde la sociedad debe dejar de discriminar al marihuanero, al jibaro y al cultivador de yerba, para empezar a pensar en cómo se va a tratar el consumo de drogas desde una perspectiva de salud pública, cómo se va a emplear la mano de obra de campesinos cuyo sustento han sido los cultivos ilícitos, cómo vamos a evitar el consumo irresponsable del cannabis en las escuelas y colegios, y cómo vamos a hacer del cannabis una oportunidad para mejorar la calidad de vida de los colombianos.

 

Autor: Cristhian Yarce
Twitter: @CristhianYarce
Cristhian Yarce

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