LA PAZ: Entre todo y nada

LA PAZ: Entre todo y nada

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Para vivir en sociedad la convivencia es esencial, cuando ésta no existe se desencadena el caos, el dominio, la desigualdad, la injusticia. De ahí nace el derecho, instrumento de convivencia pacífica a través de normas, y tanto en el orden nacional e internacional, su finalidad es la paz, ese elemento fundamental por el que todos debemos luchar como un quehacer diario, una vivencia y una finalidad. Sin embargo, éste no ha sido suficiente, en total contradicción al orden de las cosas, la guerra y el odio se apoderaron del mundo y las consecuencias se hicieron evidentes, las guerras mundiales, los conflictos trasnacionales y de orden interno dieron lugar a pensar la paz como un sueño.

Así, en respuesta al conflicto se crearon instituciones, se firmaron tratados, se hicieron compromisos para olvidar los estragos realizados por el hombre para pasar por encima de los demás, la ONU, las Cortes Internacionales, las ONG, las entidades de carácter privado defensoras de los derechos humanos, todo para restarle protagonismo a la muerte. Colombia no es la excepción, quizás, por la naturaleza de los colombianos, violenta y bélica desde el inicio de su vida republicana.

En la actualidad, nuestra falta de inteligencia para convivir se evidencia en el conflicto armado interno -uno de los más largos del mundo-, y los responsables son: en primer lugar las guerrillas, los gobiernos y por supuesto, los colombianos que prefieren la guerra con todas sus consecuencias negando la paz negociada, a ellos, les encanta la sangre, de otros…

Ahora bien, por primera vez en Colombia se avizora el fin del conflicto directo con la guerrilla de las FARC, y todos nos encontramos entre el todo y la nada. El todo debido a un logro nunca antes visto, la firma de un proceso silenciador de las balas, protector de la vida, es quizás, el suceso político más importante del siglo, es la oportunidad de pensar un nuevo país. Y por otra parte, no significa nada, todo está por decirse, tanto la forma de finalizar el conflicto como la construcción del posconflicto, la transición entre la firma de un proceso de paz hacia una verdadera sociedad de paz, el proceso para convertir a Colombia en una país de oportunidades, empleo, salud, acceso a la educación, reducción de la desigualdad, la pobreza. Colombia debe repensarse hacia la materialización de los derechos sociales y un nuevo orden económico incluyente, un sistema político sin las prácticas originarias del conflicto, solo así se podrá superar el pasado y no repetirlo.

En ese sentido, Colombia está en nada, tendrá un documento en sus manos, un país en vilo, una comunidad internacional expectante y nada. Todo está por construir, nada está dicho, pero cambiar la historia hacia la paz es un compromiso, negarse es mezquindad o interés.

 

Escrito por Luis Gabriel Rodriguez de la Rosa  @Lgrdelarosa

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