Las FARC son Colombia

Las FARC son Colombia

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El proceso de paz con la guerrilla más antigua del mundo ha divido a nuestro país, ha convertido en un foro de debates cada reunión de amigos, almuerzo en el trabajo y publicación en  redes sociales. El debate se ha dejado regir por emociones más que por hechos y como tal, parece que la única manera de ganarlo es apelando a dichas emociones y dejando de lado la racionalidad.

Muchas personas que hoy se oponen al proceso de paz e incluso algunas que lo apoyan, se refieren a las FARC como terroristas, asesinos, personas cuyos delitos son tan atroces que el solo pensar en la impunidad les revuelca el estómago. Pues bien, aunque estoy de acuerdo con que los crímenes realizados por esta guerrilla están lejos de ser fácilmente perdonados, también creo que no hay pena que pueda devolver a un ser querido, mientras este acuerdo puede evitar que otra persona más sea asesinada en este conflicto armado que ha azotado por décadas a nuestro país.

El deseo general de una gran parte de las personas que se oponen al acuerdo es que se venza al grupo guerrillero por la vía armada, que se luche hasta que cada uno de los guerrilleros quede tendido en el campo de batalla, esa es la victoria que la gran mayoría de quienes apoyan el "no" quieren. No digamos que se quiere renegociar el acuerdo, eso es una falacia, nadie se sienta a negociar y luego de firmado vuelve a la mesa a conceder más a la contraparte, es inaudito e ilógico.

 

"El deseo general de una gran parte de las personas que se oponen al acuerdo es que se venza al grupo guerrillero por la vía armada, que se luche hasta que cada uno de los guerrilleros quede tendido en el campo de batalla".

 

Pero el centro de este texto no es apelar a que pensemos en el futuro y en las vidas que estaremos salvando de colombianos inocentes si detenemos esta guerra en este momento, eso ya lo han hecho muchas personas, este texto busca apelar a que recordemos que los guerrilleros también son colombianos, que cada que uno de ellos pierde la vida, una madre pierde a su hijo, un hijo a su padre y el país a uno de sus ciudadanos. Si en este momento usted está pensando que eso no importa porque esa es la vida que eligieron y esa es una de sus consecuencias, déjeme decirle que se equivoca.

De acuerdo a un estudio de la universidad Sergio Arboleda, el 47% de los integrantes  de las FARC fueron reclutados cuando eran niños, es decir, en muchos casos los integrantes de esta organización no tuvieron otra opción en la vida más que hacer parte de la misma. La guerrilla aprovecha el  abandono estatal y les ofrece a los jóvenes un salario con el que pueden mantener a sus familias, el truco está en no dejarlos salir y amenazarlos con la muerte, no solo de ellos sino también de sus familiares. Esto es una trampa, porque los reclutan en un momento en el que no tienen la capacidad de tomar decisiones, forzándolos de una u otra manera a formar parte del grupo guerrillero.

Ahora bien, eso para mí es razón suficiente para no querer que esta guerra prosiga hasta que cada uno de esos colombianos termine muerto. No justifico las acciones del grupo guerrillero, pero como ser humano no puedo evitar sentir compasión por aquellos que no tuvieron elección, cuya vida cambió en un segundo y esperan que con este acuerdo puedan tener una segunda oportunidad de una vida normal que la guerra les arrebató. No espero que usted querido lector este de acuerdo conmigo, pero si espero que piense antes de desear la muerte a otra persona, pues el solo hecho de esperar que ese sea el desenlace final lo deja a usted en el mismo nivel de aquellos a los que tanto odia.

Por: Jhon Alexander Reyes

@alexreyes73

alex reyes