Lo que debe tener en cuenta antes de emprender

Lo que debe tener en cuenta antes de emprender

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Hablar de emprendi­miento hace unos años era visto sólo como un tema de iniciativa per­sonal de unos cuantos “locos”. Su motivante podía estar basado en una inexplicable fuer­za interna de hacer las cosas por su cuenta.

Hoy, más que un tema de moda o de iniciativa personal, debe ser parte del plan de vida, así sea un Plan B.

El emprendimiento para algunos es un acto natural, simplemente les fluye. Se les puede ver metiéndose en arriesgados nego­cios o creando una y otra empresa; siempre atentos a las oportunidades que da el mer­cado. Otros, sin embargo, pueden ver este proceso un tanto más complicado e incluso ajeno a sus objetivos. Prefieren la “seguri­dad” de un empleo estable.

Y es a aquellas personas que no creen que el emprendimiento es con ellas a quienes me quiero referir en este escrito. Los que viven el emprendimiento con pasión y entusias­mo verán que lo que viene a continuación es algo tan obvio que podrían considerar de poco valor.

El proceso emprendedor no inicia como muchos piensan en inventarse algo o descu­brir la gran oportunidad de negocio. Esa podría ser la parte final del sistema. Un acto emprendedor inicia con el día a día del mis­mo individuo.

 

"El emprendimiento para algunos es un acto natural, simplemente les fluye."

 

Tres aspectos que consi­dero el motor del emprendi­miento son: el Talento, la Re­putación y las Redes.

El Talento: Todos tenemos fa­cilidad o pericia natural para algunas cosas, por ejemplo, podemos ser buenos di­bujantes, ser excelentes con el balón de fút­bol, músicos innatos o buenos oradores. El problema radica en que no somos conscien­tes de que esa destreza justamente nos hace diferentes y que nos da un valor agregado. Muchas veces esos Talentos los usamos como hobby y no les vemos el potencial eco­nómico.

La Reputación: Recordando la canción del grupo Maná, “Me Vale”, quiero decirles que es una gran mentira. ¡Sí! Nos tiene que importar lo que piense la gente de nosotros. Quizá cuando éramos niños podíamos con­siderar la opción de hacer lo que nos vinie­ra en gana sin importar las consecuencias, simplemente porque cuando somos niños no hacemos negocios. Hay que entender esto: si alguien piensa mal de ti no hará negocios contigo. No importa lo que tú pienses de ti mismo, importa lo que los demás conceptualicen de ti. Piénsalo bien, eres un producto, y si quieres que la gente “com­pre” tus ideas o se quiera asociar contigo debes pare­cer siempre una excelente opción.

Las Redes: en este orden de ideas son otros los que le van a dar valor a tus creaciones y pro­puestas. Vamos a hacer muchos ami­gos, muchos contactos. Vamos a ser AMA­BLES con los demás. Vencer la timidez o la antipatía es fundamental. Cada vez que ten­gamos la oportunidad de conocer personas nuevas hagámoslo, pero no sólo es un tema de sociabilizar, esto va más allá, es estratégi­co. Creemos redes inteligentes que nos ayu­den en la consecución de los objetivos. A los viejos amigos y conocidos también démosle una “aceitada” saludándolos así sea, a través de las redes sociales.

Cuando hayas entendido y cumplido estos tres mandamientos verás mucho más claro el horizonte de OPORTUNIDADES y estarás preparado para lanzarte a la locura del em­prendimiento.  

Autor:

Gustavo de la Cruz

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