Lo que sale de un retiro budista

Lo que sale de un retiro budista

retiro budista

Hacia el 2010 empecé a tener curiosidad por la meditación; en ese entonces ya había identificado el poder de la mente como un elemento que iba más allá de lo analítico o racional. Empecé a investigar y a intentar practicarla. Sin tener ninguna orientación distinta a comentarios de algunas personas e información que encontraba por Internet, empecé a frustrarme sintiendo que no llegaba a ningún lugar.

El tema lo dejé quieto hasta el año pasado (2014), cuando le pedí a una amiga que me tirara datos sobre el sudeste asiático; ella ya había hecho un viaje por esa región y yo estaba a unos días de empezar el mío. Entre recomendaciones de lugares, comidas y alucinógenos, me habló sobre un retiro de meditación de dos días con la Universidad Budista de Chiang Mai, al norte de Tailandia. Había encontrado la perfecta ocasión para finalmente entender cuál era el rollo de la meditación y hacía dónde me podía a llevar.

El viaje incluiría varias paradas antes de llegar a Tailandia. Llegado el día me encontraba descalzo, enteramente vestido de blanco, sentado en el piso de un salón junto a otras 30 personas, todos mirando hacía un gran Buda dorado de unos dos metros de altura. Pasados 15 eternos minutos entraron caminando dos monjes con su tradicional túnica color naranja encendido, con la mirada en sus pasos y se sentaron frente a nosotros para comenzar con el retiro, había silencio.

Lo primero fue una introducción al budismo, y aunque soy bien reacio a los dogmas por aquello del totalitarismo que los caracteriza,una clase espontanea de cultura general nunca cae mal. También nos dejaron claras las condiciones del juego para esos dos días, consistían en vestir todo el tiempo de blanco, romper el silencio sólo en casos de extrema necesidad y nunca dirigir los pies de manera directa hacía el Budapues es una gran falta de respeto.

En esa introducción me llamó la atención que en el budismo no hay Dios, Buda en realidad fue un maestro, un humano de carne y hueso que nació 600 años antes que Jesús y que un día renunció a todas sus pertenencias, que eran muchas pues el señor era príncipe.Luegose internó en la selva y meditó hasta lograr la iluminación. Por otro lado me gustó su sensatez, pues aunque sí hay unos libros donde están consignadas sus enseñanzas, estas no son leyes absolutas y el mismo Buda dijo que si por algún motivo éstas iban en contra de la evolución natural del hombre había que omitirlas. Y, cómo no decir que es mucho más agradable ver la imagen de un gordito bonachón y sonriente, a la de un caballero en los huesos, colgado y sangrando.

Esas 48 horas transcurrieron entre profundas sesiones de meditación que solo fueron interrumpidas para ir a comer. Ahí me encontré con un aspecto de la filosofía budista que me resulta muy difícil de seguir, y es que los alimentos solo pueden ser ingeridos como combustible para el cuerpo, en ningún momento estos pueden ser consumidos en busca del placer, por esta razón un monje budista no encuentra diferencia entre comerse una langosta o un plato de arroz pelado, para ellos todo vale siempre y cuando cumpla la función de llenar la barriga. A mí el tema no me cuajó por aquello de ser un hedonista, un boquisabroso consagrado.

De la meditación entendí que no se trata de poner la mente completamente en blanco. El verdadero propósito es lograr el mayor estado de conciencia presente posible,que se consigue a partir de concentrar toda su atención a una sola cosa que esté percibiendo con alguno de sus sentidos; el mejor ejercicio es dedicarle todo a su respiración pues ahí es donde, según los budistas, se encuentra la vida.

Alcanzado ese estado de vivir en presente no importan los pensamientos o imágenes que vengan a la mente durante la meditación, porque nada tendrá mayor importancia, y ese será el gran meollo de este cuento. Uno no se aferra a nada, no se estanca, no niega, no se amarga porque llegóni tampoco porque se va. Lo que sea, que sea, sencillamente se recibe, se observa y se deja ir.

 

Escrito por Felipe Guevara  @felipe_guevara

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