Más que una pregunta de reinas

“¿Quién le gustaría haber sido?”.
“Mi mascota, porque la vida de perros es buena y no se hace nada”.
Yully Patricia Güiza, ex Señorita Norte de Santander.

Cerebro se convierte en un ser adorable ante los ojos de los demás para conquistar al mundo. Para ello estudia las características de personajes famosos y tiernos animales que han encantado a muchísimos seguidores. Junto con Pinky y con un disfraz cuidadosamente seleccionado, desarrollan exitosamente su malévolo plan para fracasar por una pequeñez, como siempre, al final del capítulo.

Esta caricatura es un reflejo de la realidad: ¿no intentamos todos los días conquistar a alguien con nuestra ‘pinta’? ¿No nos atrae cualquiera que sí logró descrestarnos por su apariencia? Sin embargo, con o sin disfraz el mismo Cerebro o el Coyote nos cautivan con su ingenio en cada aventura que protagonizan.

¿Por qué adorar a alguien real o ficticio? Representan lo que queremos ser. Y como él, ella, o eso ya lo hicieron, nos identificamos en la medida justa de nuestra obsesión por ellos. Tal vez en esto radique la diferencia entre idolatrar y admirar.

Idolatramos a Shakira, Ronaldinho, Homero Simpson, Elvis. Admiramos a Da Vinci, Aristóteles, Cleopatra, Bolívar. A los primeros los disfrutamos por lo que son. A los segundos los respetamos por lo que hicieron. Y lo vivimos así. He visto que lucen el cabello rojizo de RBD, pero a nadie todavía con la barba de Galileo Galilei.

¿Cuál es nuestro criterio para seguir su ejemplo? Depende de lo que sepamos de ellos y cómo juzguemos su vida o su muerte. Todos tenemos algo “malo” en nuestras vidas, pero el buen fanático lo pasará por alto: qué importa si consume drogas o evade impuestos o que haya matado a más de uno, lo que realmente vale es lo que lo destaca.En el caso de los noviazgos o matrimonios el efecto del fanatismo también existe. Aunque a los ojos de los demás la pareja de uno sea flaca y fea, para uno es perfecta, y nadie lo puede negar. Como la antigua idolatría a un becerro de oro, así es el amor: absoluta y ciega aceptación.

Ante una pregunta como la inicial, uno comienza a recordar quiénes son los ídolos propios o populares: “Mi abuelo, porque cuando pequeño…”, “Einstein, ya que con sus investigaciones…”, “Charly García, porque su música…”. Cada quien contestará lo que crea conveniente independientemente de las circunstancias porque es su gusto lo que vale.

Si volviera a vivir, la ex candidata a Miss Colombia sería una perra. ¿Qué hay de malo en ello? Tal vez fue su inconsciente el que habló en ese momento de tensión, pero igualmente fue sensata consigo misma. No aparentó una personalidad de genio para contestar con respuestas prefabricadas los cuestionarios del concurso de belleza. Que pudo ser alguien mejor ante los miles de televidentes, no cabe duda, pero eso no importa cuando uno quiere ser lo que anhela. Es un ejemplo radical que combina las definiciones de ídolo actual, personaje histórico y sueño personal.

En la edición 57 de la revista SoHo salió otra pregunta inquietante: “Si hubiese un holocausto nuclear, ¿a qué pareja, hombre y mujer, en el mundo elegiría usted para preservar y multiplicar la especie humana?”. La ex candidata a Miss Chile, Carolina Zúñiga, respondió en vivo y en directo para todo el mundo: “al Papa [Juan Pablo II] y a la Madre Teresa de Calcuta”.

¿Se los imagina procreando…?

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