Masivo inclusivo de occidente

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Un visto bueno para el MIO

 

Esta columna vino a mí en una de mis típicas mañanas, en donde mi fe por la humanidad estaba desfalleciendo y en la que como cada día de mi vida me quejaba del pésimo servicio del MIO; en cómo el bus era lento y pasaba tardísimo haciendo que mi record de llegada a la empresa no fuera el mejor.

De pronto el MIO se detuvo en una de sus paradas habituales y comenzó a tardar más de lo normal, el conductor se bajo y mi pensamiento fue “Nos varamos”, lo que faltaba para terminar mi ya exitosa mañana. De repente vi cómo el conductor ayudaba a subir a una persona en silla de ruedas al bus, el proceso es lento pero en ese momento no me importó, en ese momento me puse a pensar cómo sería vivir en esta ciudad estando en situación de discapacidad.

Antes del MIO el transporte al menos para mí era más rápido, íbamos a todos lados sin tanta vuelta y nuestro bus pasaba con más frecuencia, sin embargo las personas en situación de discapacidad sólo tenían el taxi o el carro particular, y aun así este servicio no les daba la independencia que el MIO ofrece. Para abordar un taxi requerían de alguien ayudándolos a entrar y a salir (Cargándolos generalmente) y de un conductor dispuesto a guardar su silla en la parte trasera generando mucho procedimiento y haciendo que sus viajes fueran caros y siempre requirieran de otra persona.

El MIO no sólo les da inclusión, pero también les permite ser independientes; únicamente con estar en el paradero pueden subirse al bus con un empujón del conductor o por su propia cuenta, de acuerdo a su preferencia, ubicarse en su zona demarcada y dirigirse a las estaciones que están adecuadas con áreas construidas especialmente para su movilidad.

El sistema masivo de Cali no es el mejor transporte, de hecho está lejos de serlo, pero no podemos ser egoístas cuando pensamos en volver a donde estábamos. Los buses normales tal vez eran buenos para usted pero no para todos. Cuando pensamos en la ciudad y en soluciones a problemáticas como la movilidad, debemos pensar en la inclusión de cada sector de la sociedad. No todo el mundo cuenta con el dinero para transportarse a trabajar en taxi cada día, ¿De qué sirve fomentar la contratación de personas en condición de discapacidad si no les damos opciones para llegar de manera más fácil al trabajo, acceso a sitios de interés público y las facilidades para desarrollar una vida normal?

Cali se queda corta en inclusión, pero un pequeño cambio fue hecho con la creación del MIO y a pesar de que para la mayoría de los caleños sea una pésima idea, hay una pequeña comunidad que se beneficia en gran medida del mismo, el servicio podría mejorar obviamente, pero prefiero construir sobre lo construido que tumbar el progreso que hemos alcanzado y empezar de cero. El Cali del mañana se construye con todos en mente no sólo con aquellos que somos mayoría.

 

Autor: John Alex Reyes
Twitter: @alexreyes73
alex reyes