El MIO: la conexión de Cali con su futuro

El MIO: la conexión de Cali con su futuro

kitCuando tomé la decisión de escribir sobre el MIO, inmediatamente pensé: “no es posible que yo vaya a escribir sobre esta vaina y todavía no me haya montado”. Así que me fui para la estación de la calle quinta diagonal a la Biblioteca Departamental, hice la cola, dejé pasar 3 buses que venían repletos y por fin me monté. Lo que sentí apenas ingresé al aparato y durante el recorrido en él, que me tocó parado por cierto, difícilmente lo había sentido en otro medio de transporte masivo, ni siquiera en el metro de Nueva York o en Transmilenio de Bogotá. La tranquilidad que se apoderó de mí en ese momento hizo que, por instantes, me sintiera en otra ciudad. Imagínense ustedes lectores, después de enfrentar ese sol inclemente de las 3 de la tarde, ser recibidos “públicamente” por un sensacional aire acondicionado, luego toparse con la grata sorpresa de no escuchar la radio sonar (máquina rimbombante que sí tienen, a todo volumen, la mayoría de buses urbanos) y, además, tener la posibilidad de compartir con caleños absolutamente respetuosos, respeto producto, seguramente, de los anteriores factores y de la limpieza y la modernidad del vehículo. Ese conjunto de cosas definitivamente hicieron que creyera estar en otro lugar distinto al actual, mucho más cívico, moderno, digno, agradable y atractivo.

El MIO, sin duda alguna, será un lugar de encuentro e integración social. Casi un millón de pasajeros diarios se transportarán en él, según cálculos oficiales, pagando la misma tarifa que hoy cancelan por montarse en un bus urbano. El MIO también se convierte en el lugar perfecto para propiciar la tan necesaria cultura ciudadana con la que seríamos de nuevo la Cali cívica que fuimos hace algunas décadas y que muchos añoramos. ¡Pero a eso de la Cultura Ciudadana hay que pararle bolas de verdad, señores de Metrocali! Aunque hay que reconocerlo: algunos guardas de seguridad están muy bien entrenados para estas labores, pero falta insistir más en ello y, sobretodo, en que sea una campaña constante y no efímera.

El MIO, cumpliendo con lo proyectado, será la conexión de Cali con su futuro pues contribuirá, entre otras muchas cosas, a la disminución de la contaminación atmosférica por fuentes móviles debido a que saldrán de circulación aproximadamente 4.500 buses chatarra y en su lugar entrarán sólo mil, además, el combustible que utilizarán los nuevos tendrá 500 partes por millón de contenido de azufre, contra 4.000 que posee el diesel que utilizan los actuales; tendrá una cobertura casi del ciento por ciento con la ayuda de un bus único en Colombia que tendrá acceso a las estaciones del MIO y también podrá recoger personas en los paraderos de las calles de los barrios; mejorará la movilidad en la ciudad; tendremos una capital vallecaucana mucho más linda al mejorarse significativamente su paisaje urbano; la calidad de vida de las personas aumentará; la autoestima de los caleños subirá; el sentido de pertenencia aflorará; y, siempre y cuando la región y sus líderes insistan en ello, la ciudad se podrá conectar fácilmente con los municipios vecinos.

Si el MIO va a ser igual o mejor a como lo vi y lo sentí, superando todos los inocultables errores e inconvenientes que hasta ahora ha enfrentado, pues bienvenido a Cali y de paso, bienvenida Cali a la reactivación del progreso y del desarrollo. Ahora sí, como lo anunciaría la voz computarizada del bus: “próxima parada: la sucursal del cielo”.

Para más información, visita www.juanfernandoreyes.com

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