Nada tiene que ver que sea de Universidad Pública

Nada tiene que ver que sea de Universidad Pública

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Hasta el día de hoy, no he ni leído ni escuchado textualmente que argumenten: “¡Ah! Es que como son de la Javeriana normalmente son ladrones” (caso ‘Interbolsa’); o por ejemplo: “Como son de la Universidad de los Andes, es fijo que serán políticos corruptos” (ver caso ‘Carrusel de la contratación’). –“NO, ¿CÓMO SE ME OCURREN ESAS COSAS?”-. Pero sí he escuchado, leído y he sido víctima de la estúpida estigmatización hacia los profesionales de la Universidad del Valle y demás universidades públicas.

La primera vez que juzgaron mi actuar profesional por ser de Univalle fue cuando hice la solicitud, dentro el debido proceso, del cumplimiento con el horario estipulado en el contrato que había firmado un mes antes, pues en él decía que mi horario de trabajo era de 8 a.m. hasta las 5:30 p.m.; era puntual con mi entrada, como lo demostraron las tarjetas de ingreso, pero ellos no fueron puntuales con mi hora de salida. La respuesta que recibí fue la siguiente: “Eso es un comportamiento sindicalista” -era mejor que me hubieran dicho “usted es una PERRA”-. Mi respuesta fue sencilla, decente, con un tono de voz a la altura de mi educación, no sólo superior, sino también de la educación de mi casa, de mi familia y de los buenos amigos que me ha dado la vida: “Discúlpeme, pero el sentido común me dice que las horas extras se pagan; y gracias, porque no sabía que solicitar cumplimiento con el horario para llegar a casa y ver a la familia antes de una nueva rutina, era sindicalismo”. Esta situación fue informada dentro del debido proceso al Jefe superior, para suerte mía, era un graduado de la Universidad Nacional.

El más reciente, fue cuando en un curso de capacitación consulté por qué no tenía una excelente calificación, cuando había cumplido notablemente con los logros de dicha unidad, de nuevo una respuesta estúpida: “Usted tiene un excelente nivel, consecuentemente no puedo aceptar un mínimo error de su parte”. No quise responder, ese día estaba literalmente cagada, la educación y la decencia para dar respuesta no estaban a mi alcance, sólo respondí “gracias”. Pero termina con la hermosa premisa de: Tranquila, eso es típico de los Univallunos.

No puedo en esta columna enunciar todos los episodios, porque es muy posible que tenga que hacer una saga, y una saga en este tema puede producir lástima y ese no es el objetivo. Sólo quiero que entiendan que el actuar de una persona cualquiera, rica, pobre, flaca, gorda… nada tiene que ver con la educación superior, el comportamiento es el resultado de los valores, actitudes, aptitudes y costumbres que se construyeron en diferentes entornos (familia, amigos, colegios, universidad), durante nuestro desarrollo como personas. Nada tiene que ver la Universidad de los Andes con el Carrusel de la Contratación; tampoco, nada tiene que ver la Universidad Javeriana en el caso Interbolsa y nada tiene que ver La Universidad del Valle cuando yo, como colombiana, realizo las debidas solicitudes regida por la reglamentación interna de una compañía y por las Leyes, Decretos, Resoluciones, etc., que protegen mis derechos.

La conclusión es sencilla: las malas personas son así porque les da la gana o tienen un problema patológico sin solución.

 

Escrito por Diony Ico Brath  @DionyIco

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