No deje así

No deje así

Desde hace rato los de El Clavo teníamos por costumbre invocar algún episodio relevante de Los Simpson cada vez que hablábamos de cualquier tema. Pero de un tiempo para acá, la barriga de Homero Simpson ha sido desplazada por la de Andrés López, hasta el punto en que ya casi no nos ponemos apodos basados en los habitantes de Springfield o de Nueva Nueva York sino en los estereotipos popularizados por La Pelota de Letras. Como esta misma situación parece repetirse en cuanta reunión, fiesta, aquelarre o conspiración que he presenciado en los últimos meses, puedo aventurar que entre los que vimos el espectáculo en un teatro, en DVD o en el computador gracias a nuestro respectivo pirata de confianza, somos miles los colombianos que nos hemos visto retratados allí.

Aunque la mayoría de los espectadores no hayan pasado de considerar esta obra un simple entretenimiento, pienso que, en la medida en que ha puesto a la gente a hablar y a reflexionar, ha logrado trascender la simple necesidad de evasión para convertirse en un aporte a la transformación de la cultura. Esta transformación intencional es importante porque los tiempos han cambiado y la cultura es la herramienta evolutiva que nos permite reconocer los cambios, adaptarnos a ellos y sobrevivir como sociedad.
Y si de cambios se trata, desde la revolución industrial el mundo no se había transformado tanto como en las últimas dos décadas, y La Pelota sacó a relucir que nuestros padres y abuelos no tenían ni idea. Por ejemplo, en tiempos de los papás la clave del éxito estaba en graduarse de la U con buenas notas y conseguir empleo en una multinacional, por lo que suelen aconsejarnos bajo ese supuesto. Sin embargo hoy, quienes pasen por la U con visión de empresarios encontrarán más y mejores oportunidades de desarrollo personal y profesional que si salen con mentalidad de empleados.
Situaciones como ésta me hacen pensar que, para sobrevivir, nuestra cultura debe reflejar nuevas formas de resolver los problemas y desechar supuestos que ya no se cumplen. Por esta razón, si a través de lo que escribimos, decimos o hacemos le damos a la gente para hablar, hacerse preguntas y cuestionar lo que le han enseñado, le estaremos dando un empujoncito a la cultura para que se ajuste a la realidad cambiante. Las cosas no están bien, y si queremos que cambien debemos ser más críticos y trabajar por lo que queremos.
Finalmente, si quienes vieron La Pelota no trascendieron la risa inicial, espero que por lo menos ahora estemos más alerta y seamos más críticos para luchar por lo que queremos la próxima vez que alguien trate de frustranos con un “¡Deje así!”.

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