No valemos nada

No valemos nada

no valemos nada

Definitivamente no valemos nada como seres humanos, descaradamente vamos por la vida preocupándonos de cosas verdaderamente irrelevantes las cuales hacemos parecer de gran importancia sólo porque “chocan” con nuestras creencias o nuestras formas de pensar.

Mientras el país debate temas como la adopción por parte de parejas del mismo sexo, el aborto y la eutanasia, en un debate en el que claramente prima el ego y la supremacía; en el otro lado del mundo no hay tiempo para ese tipo de tonterías.

En países como Siria prima más la supervivencia, el simple afán de poder despertar al otro día y que su familia esté intacta, en vez preocuparse con quién se acuesta el otro o lo que los demás hagan con su cuerpo.

Me parece completamente hipócrita y despreciable el hecho de que se nombre la religión como arma para defender lo que moralmente está bien, cuando al otro lado del mundo nuestros hermanos (partiendo del hecho que todos somos hijos de Dios) los están matando y nosotros acá, simplemente observamos y decimos “grave eso, ¿no?…”

Es basura creer que somos buenos cristianos, cuando escogemos quedarnos callados a la hora de defender lo que realmente importa. Invito a todos aquellos que tienen algo que decir acerca de temas relativamente banales  como lo es la legalización de la marihuana, a que se sienten a ver un video o entrevista de un niño en Siria sin un brazo o una pierna, el cual no entiende el porqué de su situación.

Deje de pensar que está defendiendo la palabra de Dios, o que está contribuyendo al fin de la guerra al colocar los colores de la bandera de un país en su foto de perfil, hacer algo es colaborar, es dar la mano, es esforzarse;  done de su tiempo, busque formas de verdaderamente ayudar, más no se crea merecedor del Nobel de Paz tan sólo por seguir o criticar una moda.

El resumen de toda guerra es sencillo: se pelea por poder y se mata por convicción. Pero lo más alarmante de todo es que los países infringiendo el mal son unos cuantos, el resto observamos callados y nos revelamos con un hashtag. La única forma de que el mal triunfe es que aquellos que son capaces de hacer el bien no hagan nada. Pero lastimosamente en Colombia sólo nos alcanza para fijarnos en lo que el otro publicó en su muro, una vez más, no valemos nada.

 

Escrito por Carlos Reyes   @recarlos94

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