¡Nos estamos calentando!

¡Nos estamos calentando!

Todo pareciera estar normal. Los grandes líderes guardan silencio. Las grandes potencias siguen consumiendo más o el mismo nivel de energía desgarrador, y los países en desarrollo, en su desespero económico, irrespetan sus recursos en vía de mejorar las condiciones. El mediano plazo lidera todos los objetivos y mientras tanto, son pocas las transformaciones culturales que se están dando en torno a un tema incómodo para muchos e indiferente para la mayoría: el calentamiento global.
El tema ha llegado a tal desinterés, que las grandes corporaciones que hoy gobiernan el mundo, han invertido en científicos que desestiman la teoría argumentando que el cambio se debe a un proceso natural, y no al efecto de la mano del hombre. Jajajaja… sólo nos puede dar risa, ya que tienen razón. Claro, el cambio se debe a un proceso natural, nuestra naturaleza es adaptable, varía según sus condiciones, y eso es lo que está haciendo en estos momentos: se adapta a la influencia de los gases contaminantes que han ido transformando el manto atmosférico, y por tanto, han transformado la concentración de calor y la entrada de luz solar.

El problema nace de diferentes fuentes de contaminación: el uso de aerosoles tóxicos; la generación de gas metano en los centros de acopio de los residuos sólidos de las grandes ciudades; el exceso de uso de los combustibles fósiles; la tala de árboles que cumplen la labor de absorber el dióxido de carbono; la retroalimentación del vapor de agua de los océanos, que se da porque a mayor calor mayor evaporación del agua, y él vapor de agua es de los principales causantes del efecto invernadero.

Ilustración: Raquel Muñoz - EL CLAVO

Cualquiera podría creer que los efectos parecen no ser cercanos, pero sólo en ciudades como Bogotá o Cali, el cambio en el orden climático ha sido evidente: lluvias torrenciales en meses de supuesto verano, calores agobiantes en meses de supuesto invierno. Pero el efecto que más preocupa a científicos y ecologistas es el de los glaciares. Los polos norte y sur están siendo la evidencia directa. Y aunque lo que más se muestra en los medios que se atreven a tocar el incómodo tema, es sobre los glaciares, la realidad es muchísimo más compleja. Los polos no sólo están habitados por hielo, sino por miles de especies fundamentales en el desarrollo de la naturaleza del planeta. Y éstos están siendo duramente afectados.

En Alaska por ejemplo, como lo demostró una documental realizado por Discovery Channel, la capa terrestre de la tundra se está derritiendo, al cambiar de temperatura, la tundra se derrite emanando grandes cantidades de gas metano a la atmosfera. El gas metano es uno de los principales gases que entorpecen el ciclo natural de la luz solar. Además de esto, diferentes especies empiezan a verse afectadas, como el caso de las ballenas jorobadas, esas que se han vuelto atractivo turístico en la zona pacífica colombiana, ellas también visitan el polo norte en busca de toneladas de peces que sustentan su alimento, pero el calentamiento global está movilizando a los peces e incluso desapareciéndolos, si esto sigue sucediendo, es muy posible que la ballena jorobada tenga que cambiar sus hábitos alimenticios, pero para un animal que necesita toneladas de comida, esto puede ser el inicio del fin.

Podría aquí no parar de contar los cambios que están sucediendo, pero lo importante es que cada uno de nosotros, por insignificante que parezca, debemos ser el inicio de un cambio en nuestros hábitos, no se trata de volver al estado natural, se trata simplemente de buscar impactar al mínimo en nuestros hogares, en nuestras oficinas o en nuestros lugares de estudio. Y luego de eso, atrevernos a presionar a quienes con sus inmensas maquinarias siguen pensando en el mediano plazo de sus utilidades y sus beneficios. El tema ya no es una cosa de unos cuantos, el calentamiento global es un tema de todos, a todos lentamente nos está afectando, y con el tiempo todos tendremos que pagar las consecuencias.

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