Nostalgia: ¿Todo tiempo pasado fue mejor?

Nostalgia: ¿Todo tiempo pasado fue mejor?

Nostalgia

Ilustración: Nath Gómez

Cuando era niño constantemente escuchaba a mi mamá decir: “todo tiempo pasado fue mejor”. Para mí no tenía sentido, pues, qué bueno iba ser un tiempo sin televisión por cable, videojuegos o computadores.

Ahora que he pasado el cuarto de siglo entiendo esas palabras y es inevitable recordar la infancia. El escondite o la lleva eran las mejores actividades físicas de las tardes. Las peleas eran con el vecino para decidir quién era el Power Ranger rojo. Comprar papitas y bolis con $500 pesos me hacía sentir millonario.

Bailar me daba pena y en las chiquitecas “El Caballito” de Carlos Vives era el boom del momento. Llegaron las minitecas hasta la media noche, si me ponía rebelde y me daban las 12:05 am sin llegar a la casa, me encontraba con mi mamá en pijama buscándome en la puerta del vecino.

Pedía “el cuadre” con cartas hechas por mi prima en letra ‘Timoteo’, los besos eran a escondidas y si tenía suerte con algo de lengua. El porno más vulgar era el de The Film Zone a media noche con Emmanuelle y sus viajes espaciales. Ese fue mi primer encuentro con el mundo del placer, o “yo con yo” como algunos lo llaman.

Era feliz y nada me preocupaba. Pero como lo bueno dura poco y el tiempo pasa, crecí y llegaron las nuevas generaciones.

Las conversaciones con los amigos se mudaron del andén de la casa a los grupos de WhatsApp. Los “te amo” se convirtieron en emoticones. Las relaciones sentimentales se hicieron un ítem de Facebook. El sexo dejó de ser privado para trasladarse al prime time de MTV y llenar las redes sociales de fotos y videos de usuarios con una fuerte necesidad de atención hacía sus genitales.

Los padres dejaron de tener autoridad, porque castigar a un niño es delito y los culicagados los pueden demandar. Bailar a los 4 años reggaetón con movimientos sexuales es algo digno de grabar y publicar en redes sociales. “¡Qué belleza de niños, tan inocentes!”, diría alguna tía.

Antes se movilizaban, luchaban y defendían diferentes causas. Hoy esas movilizaciones se limitan a cuántos tuits de “inserte hashtag de indignado” se hacen por minuto. Los ídolos a seguir dejaron de ser escritores o buenos músicos, ahora son las Kardashian o algún YouTuber; uno de esos tiene un libro y es ‘best seller’.

Ante este oscuro panorama nada podemos hacer, todos los días una Kardashian cría y algún recién graduado abre un canal en YouTube. Solo queda recordar aquellas épocas y vomitar en las actuales, mientras les repetimos a los pelados: “todo tiempo pasado fue mejor”, tal vez algún día lo entiendan como yo.

 

Autor: Hader López
Twitter: @HaderLopezH

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