Obsesión: Cuando no puedes superar una película de la infancia

Obsesión: Cuando no puedes superar una película de la infancia

Obsesión

Debo confesarlo: mi obsesión es la película Juego de Gemelas. Sí, esa misma película de niños que Disney Channel pasa todo el tiempo, en donde una pequeña llamada Lindsay Lohan interpreta a dos niñas gemelas separadas por el destino, papel que le abriría camino a una prometedora carrera de actriz que luego se vería turbada por… ustedes saben el esto, pero ¡ah qué tiempos aquellos!

No recuerdo qué edad tenía, pero desde la primera vez que la vi me encantó. Yo creo que la he repetido unas 60 veces como mínimo.  Mi afición era tan grande, que en tercero de primaria mi mejor amiga y yo nos pusimos como apodos los nombres de las hermanas: Annie y Hallie. Según nosotras nos parecíamos a ellas: yo a Hallie porque vivía con mi papá y me gustaba California, y mi amiga a Annie porque venía de Londres.

Creo que lo primero que me atrapó de la cinta fue la banda sonora; por ella debo mi amor al Jazz. Recuerdo que al principio de la historia ponen la canción L-O-V-E de Nat King Cole de fondo, y debo decir que me fascinó. Claro está que en ese tiempo yo no tenía la menor idea de quién la cantaba ni qué clase de música era pues no había manera de investigar en mi casa porque lo más tecnológico que utilizábamos en esos días era un DVD y el internet no existía.

Sonará exagerado, pero aquella película me influenció indirectamente con la profesión que elegí, pues al ver a la mamá de las gemelas como una gran una Diseñadora de Modas me incliné por estudiar esa carrera. Para mí aquel personaje era perfecto y soñaba con diseñar aquellos vestidos que en la ficción ella construía.

Hoy en día cuando pienso en vino siempre me acuerdo de la finca del papá de Annie y Hallie que quedaba en Napa Valley, California, y tengo como sueño tener algún día una mansión que cuente con un viñedo propio.

En mi casa todos saben que Juego de Gemelas es una de mis películas favoritas, y cuando mi papá está viendo televisión y la están pasando, le sube todo volumen para que yo me de cuenta. Normalmente la transmiten por la noche, justo en esos días en los que estoy haciendo trabajos, y siempre pasa lo mismo: me digo constantemente que en la primera tanda de comerciales me regreso a estudiar, pero al final termino viéndola toda y luego me toca trasnochar.

Soy tan obsesionada con Juego de Gemelas, que mientras veo la película recito los diálogos porque ya me los sé de memoria (después de tantas veces imposible que no me los aprendiera); tengo su banda sonora en mi playlist del celular, y hasta hubo un tiempo en el que quise tinturarme el cabello como las protagonistas.

Analizando objetivamente mi fanatismo hacia Juego de Gemelas, puedo decir que tuve la suerte que aquello que marcara mi vida de niña fuera algo positivo, puesto que esta película ayudó a forjar mi personalidad. La mamá de las gemelas, Elizabeth James, se convirtió en un referente de mujer para mí, cuyas cualidades admirables, tanto profesionales como humanas siempre quise imitar.

Sé que esta película no es la mejor producción que haya sacado Disney, pero para mí es la perfecta imagen de “una vida perfecta”.

 

Autor: Elizabeth Henao

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