Otro Falso Positivo de la Seguridad Democrática

Otro Falso Positivo de la Seguridad Democrática

Podría listar una enorme cantidad de métodos para obtener dinero fácil, rápido y sin cargos de conciencia, incluso basta con ‘googlear’ la expresión y encontramos aproximadamente 1.180.000 resultados de “dinero fácil” en 0,15 segundos para hacerse rico en poco tiempo. Pero de todas las actuales fórmulas legales que existen, la más llamativa es la propuesta por el gobierno: El sistema de recompensas de la política de Seguridad Democrática. ¡Qué bien conoce a su pueblo este presidente! Ya sea por ambición o necesidad, pocos se resisten a las millonarias recompensas por desmovilización, información y hasta el vil asesinato.

Sí, hacerse rico es sencillísimo en Colombia. Basta con traer la mano de un capo muerto de las FARC, para hacerse millonario en un solo tiro. Lo mismo si nos paramos frente a las cámaras de TV a decir “soy desmovilizado y los invito a seguir mi ejemplo ahora que las FARC están diezmadas y no hay futuro en ellas” para que el gobierno perdone cuanta bestialidad haya cometido en la manigua y además entregue una suculenta suma de dinero y viaje a Francia con la pareja incluida en el paquete; para comenzar como nuevo rico donde nadie los conozca. ¿Qué más se le puede pedir a la vida?

Y esa sería la forma “legal” de enriquecerse, porque ahora también tenemos el nunca bien ponderado Falso Positivo, en el cual el soldadito de plomo que gana una miseria por enfrentarse en combate con la guerrilla, ahora tiene el incentivo de más de tres millones de pesos y un apetitoso permiso especial por cada baja que reporte. Según el fiscal Mario Iguarán, “habría una lamentable interpretación de éste tipo de bonificaciones”. Sin embargo y escarbando un poco más, es entendible: al soldadito le da lo mismo si el muerto es o no guerrillero. En la acción de matar, la ideología de la víctima es lo de menos. Se gasta la misma bala, se evita ir a la manigua a exponer su vida y la recompensa se disfruta igual porque ya, después de tantas bajas, no le quedan cargos de conciencia.

Yo me pregunto así no más y como para no meter muy hondo el dedo en la recién abierta llaga: ¿Cómo habría sido esto sin las recompensas? ¿Cuántas conciencias ha comprado el gobierno? ¿Cuántos de estos beneficiarios del presupuesto de guerra habrían hecho lo mismo por convicción de cambio y por el verdadero deseo de dejar de delinquir? ¿Quién nos asegura que una vez enriquecidos no continúen con sus operaciones terroristas desde fuera? ¿Quién termina purgando penas de los falsos positivos al destaparse: el artífice de tan macabra artimaña para enriquecerse o el miserable ejecutor?
Pero sigamos cortando tela… No hay presupuesto para inversión social pero las millonarias sumas que le ha costado al país el sistema de recompensas y la reinserción de delincuentes a la vida civil están plenamente justificadas porque había que legalizarlos a cualquier precio.

De acuerdo con el Quinto Informe de Reincorporación de las Autodefensas (Actualizado únicamente hasta Nov 17/06) y el foro de INDEPAZ de Agosto de 2006 ,
con las mismas tierras y recursos entregados por los paras, se diseñó la reinserción de los mismos a la vida civil a través del Programa de Proyectos Productivos por la Paz, que lidera (o lideraba, vaya uno a saber…) la Oficina del Alto Comisionado para la Paz .

O sea, legalizaron el robo de dichas tierras y los beneficiarios no son las víctimas del paramilitarismo sino los mismos bandidos. ¡Ah! ¡Qué belleza!
A Febrero 1 de 2007 el conocido “capital semilla” aportaba 2.5 millones de pesos por desmovilizado en un país donde la población que subsiste de un salario mínimo por familia es de un 50.1% y donde el 27.7% son hogares con Necesidades Básicas Insatisfechas, según cifras del DANE aportadas por el Censo de 2005, nada confiables, por cierto y en las que toca basarse porque un fulano que ni conozco dice que son ciertas.
En conclusión, la política de Seguridad Democrática ha sido una apología a los medios más macabros para hacer dinero fácilmente, premia con recompensas actos sanguinarios y legaliza cuanto bandido le hace la venia a nuestro querido presidente.
Dinero fácil, legal y laureado. ¡Cuánta democracia, señores!

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