Pasión, harina y licor

Pasión, harina y licor

pasión, harina y licor

 

 

El fútbol sí que es la patada

 

Es cierto que el fútbol es el deporte que más despierta pasiones en el mundo, y especialmente en Colombia, donde buscamos como sea un escape para olvidarnos de vez en cuando de las tragedias de nuestro día a día. Sin embargo, para mí que soy un ferviente seguidor del balompié, me da una vergüenza admitir que nuestra hinchada es la más mañé del Planeta.

No es que yo me crea elitista o me las venga a dar de persona exquisita, de hecho, me gusta la efusividad con la que aquí vivimos la “pasión” por la Selección, pero considero en verdad que hay personas que definitivamente se pasan de ordinarias cuando juega el combinado patrio. Por ejemplo, ¿dónde se ha visto que la gente se emborrache un martes a las 9 de la noche sólo para vivir mejor las emociones de un juego? Claro, dónde más, sino en estas tierras. Otra cosa es que somos los peores perdedores que jamás haya podido parir la raza humana, y me refiero a que no admitimos derrota alguna cuando nos golean. De inmediato usamos el meme de Pablo Escobar en las redes para amenazar al equipo contrario o al árbitro (y así seguir extendiendo nuestra fama de narcos en todo el mundo), o insultar a técnicos de la talla de Zinedine Zidane porque James Rodríguez, el ícono de la patria, sí mete goles, así sea cojeando.

Ahora bien, no entiendo por qué la gente le encanta comprar la camiseta pirata de la Selección Colombia. Vamos, hagan el esfuerzo y compren la original y si no pueden pues es preferible que no usen nada.

Tenemos que empezar a entender que ver fútbol sin licor no nos hace menos cool, y que por más que le gritemos al televisor o le mentemos la madre a Pékerman a pecho herido nada va a cambiar el modo de juego del seleccionado.

Amo el fútbol, pero el desorden que él provoca en cada triunfo de la Selección me tiene harto. No es sino que Colombia gane un partido para que corran ríos de harina por las calles, se popularicen las riñas y crezcan las cifras de muertos y heridos. ¿Qué pasa mi gente? El fútbol nos debe unir, no hacernos matar.

Pero también está el otro lado del asunto, y son esos “pseudointelectuales” amargados que viven indignados con el deporte rey. Esos que se la pasan posteando en redes cosas como: “los campesinos luchando por la libertad y la gente hablando de James”, “Los políticos robándose la plata del Estado y los colombianos preocupados por un partido”. Señores, sepan que el fútbol no tiene la culpa de la crisis que pueda vivir este país, la culpa es nuestra que siempre elegimos más y no hacemos nada por mejorar la situación.

Debemos empezar a cambiar nuestra actitud mañé frente al fútbol, porque para qué, Colombia está jugando muy bien, y podría darnos en cualquier momento un título de alguna copa. De seguir esto así prefiero que nos saquen en las eliminatorias a Rusia 2018 a tener que contar las tragedias por causa de un gol.

 

Autor: Felipe Delgado
Twitter:
@FelipeDelgado__
felipe delgado