Perder es ganar un poco

Perder es ganar un poco

perder es ganar un poco

Bien lo dijo, aquel gran filósofo del balompié colombiano, Francisco Maturana de quien, a veces, era difícil descifrar lo que quería decir.  Hace poco la selección Colombia fue eliminada de la copa América, al perder 2-0 contra Chile; algo debimos haber ganado.

No es necesario hacer un recuento de las acciones del partido, pues imagino que la mayoría de colombianos lo vio, incluso gran parte de ese grupo de indignados que afirman que no deberíamos prestarle tanta atención al fútbol, que es algo que nos embrutece, etc.

Para el segundo tiempo, luego de una tormenta en Chicago y un retraso de más de media hora, el equipo a cargo de Pekerman intentó, angustiosamente, marcarle un gol al equipo chileno; al final nada ocurrió. Luego del desgaste físico de los jugadores, la esperanza y buena energía de miles de colombianos que hacían fuerza desde sus hogares, el hincha que se metió a correr por la cancha como si quisiera anotar un touchdown y que fue derribado y aplastado por más de 10 hombres de seguridad; la selección Colombia perdió por dos goles.

Los locutores, independiente de cual sea el resultado, siempre parecen tener las palabras precisas.  Apenas el árbitro dio el pitazo final, uno de ellos comenzó a decir fuerte, casi gritando y con algo de nostalgia en su voz, cosas como: “¡Merecíamos el empate! ¡Lo único que no perdimos fue la entereza y las ganas!” y otras frases de ese estilo.  Llegó un momento en que se le acabaron esos “pañitos de agua tibia” y concluyó con el siguiente: “pero no importa, quedar terceros en la copa américa no es cualquier cosa”.

¿Por qué no evitar toda esa retahíla tipo “porno motivacional” y simplemente rematar con un parco: “Perdimos, la selección chilena fue superior en la cancha”? y, de ser necesario, rellenar con algunas cifras y estadísticas del partido que tanto les gustan: porcentaje de posesión del balón, número de faltas, algún dato curioso de un jugador o, mejor aún, descargar el peso de la derrota en declaraciones de algunos hinchas acongojados.

¿Por qué es tan difícil aceptar una derrota? ¿Por qué le damos vueltas y tratamos de ocultar el hecho de haber perdido en cualquier ámbito de nuestras vidas?  Está claro que se siente mejor ganar que perder, pero si no experimentamos la segunda, si no somos capaces de abrazar y apropiarnos de ese concepto y todos los sentimientos y emociones que nos genera, nunca llegaremos a disfrutar plenamente las victorias.

 

Autor: Juan Manuel Rodríguez
Twitter: @Vieleicht
juan manuel rodríguez

Comments

comments