Pura inteligencia, puro Jaime Garzón

Pura inteligencia, puro Jaime Garzón

Anécdotas hay miles en las que Garzón expresaba su amor por la patria a través del humor para ser escuchado en muchas partes.

ZOOCIEDAD, yo estaba en el colegio y me parecía que este man podía hacer reír tanto al que no tenía idea de nada de la actualidad política del país, como al tipo que medio lee y entendía algo del fondo de sus sarcasmos y agresivas pullas contra la clase dirigente de Colombia. Hacía pareja con Elvia Lucía Dávila, una mona que hacía el balance como entre “la bella y la bestia”. Recuerdo que en el programa se elaboraba un montaje muy bueno con las promesas que hacían los políticos y Sábados Felices, diciendo que sus palabras eran chiste y sacaban a la gente riéndose a las carcajadas de sus promesas y luego Lizarazo echaba el apunte: “se sabe todos los chistes”. También tenía la sección “Lo mismo de antes”, que era una parodia de “El mundo al instante”, un programa de actualidad. Así mismo habían personajes imitados por Garzón como Godofredo Cínico Caspa, un abogado facho, irónicamente de ideas liberales. Eran contenidos muy buenos que Garzón trabajaba con Karl Troller.

Cuando terminó ZOOCIEDAD, le perdí el rastro a Jaime Garzón, hasta que lo pillé en una obra de teatro con Fanny Mickey. Luego trabajó en LOCOS VIDEOS. A esa misma hora, pero por el otro canal, pasaban QUAC, un noticiero de “desinformación”, el mejor programa de opinión de la época en donde Garzón imitaba súper bien a Pastrana Padre e hijo, a Gaviria, Samper… en fin, toda la clase dirigente de aquella época. En ese espacio aparecen personajes nuevos como Néstor Elí (el portero del Edificio Colombia), Inti de la Hoz (periodista de entretenimiento), Dioselina Tibaná (la cocinera de la Casa de Nariño) y el muy recordado Heriberto de la Calle, el famoso lustrador de zapatos que llegaría a ser muy famoso.

Anécdotas hay miles en las que Garzón expresaba su amor por la patria a través del humor para ser escuchado en muchas partes y así, ganar rating. Era un ídolo, un personaje que no necesitó del físico para llamar la atención, ni meterse en escándalos para ser famoso, a él solo le bastaba su inteligencia. Jaime tenía los dientes vueltos nada, un campero viejo y una pinta con la que pasaba inadvertido. Luego le tocaría arreglarse, hacerse ortodoncia, no por vanidad sino para poder asemejarse más a sus personajes. Tras una operación de 32 millones de pesos, Garzón podía quitarse los dientes, uno a uno, los cuales se atornillaban a una base y así poder convertirse en Heriberto de la Calle, escudo por medio del cual le decía las cosas en la cara a sus entrevistados. Muchas demandas recibió Heriberto, a lo que Garzón decía “es que Heriberto no existe y yo no fui el que dijo eso”, argumento legal que le sirvió para zafarse de más de una. Llegó a ser asesor presidencial de César Gaviria Trujillo y alcalde menor de Sumapaz, cargo del que lo destituyeron por una pendejada legal; pura envidia.

Garzón murió porque nunca le preocupó ese tema y a pesar de que lloré cuando lo mataron, sé que no nos ha dejado y cumplió su mayor sueño: el de trascender, por lo menos este artículo así lo confirma.

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