¿Qué es la violencia simbólica?

¿Qué es la violencia simbólica?

violencia simbólica

La violencia simbólica es un tipo de violencia que no se ve, porque no se lleva a cabo por medio de la fuerza física. Sin embargo es preocupante, porque funciona en el campo de lo simbólico, pues está arraigada a lo que una sociedad piensa, siente o cree, y termina por ejercer control sobre un individuo, imponiéndole así características o conductas que no le corresponden naturalmente.

Como este tipo de violencia se ejerce principalmente hacia las mujeres, he aquí 17 situaciones de la vida cotidiana en donde es posible identificarla:

 

  1. ¿Las ofensas que le hacen tienen una connotación sexual (perra, zorra, puta)?

El cuerpo es un mecanismo de control y a la sociedad le preocupa que un cuerpo contenido se libere. Un cuerpo liberado, una mujer liberada, siente, piensa y sabe lo que quiere. Llevar una sexualidad libre y responsable no está mal, los hombres lo han hecho todo el tiempo. ¿Nunca se preguntó por qué este tipo de insultos solo tienen género femenino?

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  1. ¿Siente presión social que la induce a usar tacones o ropa incómoda todo el tiempo?

A diferencia de los hombres a quienes se les inculca desde pequeños la “practicidad” y “utilidad” en la manera de vestir, a las mujeres se les exige socialmente otros usos frente a las prendas de vestir, sentidos más ornamentales y estéticos. De todas maneras eso puede cambiar según las necesidades y gustos. Lo importante es ser capaz de usar los tenis con orgullo, sin sentir que eso repercute sobre la feminidad.

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  1. ¿Le han sugerido “ascender” en un trabajo o “ganar materias de la universidad o el colegio” dando a cambio favores sexuales?

El sexo libre es una cosa, la presión para tenerlo es otra. Cuando se trata de asuntos laborales o académicos, el sexo deja de convertirse en un placer para reflejar una relación dominante-dominado  y acceder a ello es darle poder a alguien más para que controle aspectos íntimos de nuestra vida que sólo debemos manejar nosotros.

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  1. ¿Le han gritado palabras vulgares y ofensivas en la calle, de esas que eufemísticamente se denominan “piropos”?

Si bien existen cumplidos que todos podemos dar o recibir, la grosería ofensiva que transgrede el espacio personal es un asunto delicado. Violentar a una persona verbalmente es el paso previo a agredirla físicamente. No hay que naturalizar ese tipo de expresiones.

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  1. ¿Quiénes la rodean asocian cualquiera de sus expresiones emotivas con “La histeria femenina” o con “estar en sus días”?

El mito de “la histeria femenina” fue desmentido en el siglo XIX. Los ciclos hormonales no deben ser una excusa para que las emociones se banalicen y no se tomen en serio las cosas que decimos, sentimos o pensamos.

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  1. ¿Siente que es juzgada cuando habla abiertamente de sexo, vergas y culos?

Aceptar la sexualidad  es el primer paso para vivirla. No estamos en la época victoriana, ni en un estado totalitarista como para cohibir nuestras palabras, o nuestra vida, por los intereses de alguien más.

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  1. ¿La critican si no está “maquillada”, “bien peinada” o “puesta en su sitio”?

En Colombia pasa mucho, que las mujeres se sienten mal si no salen a la calle con el cabello planchado, maquilladas y con las uñas arregladas. Esto pasa porque desde la infancia, la seguridad de las niñas empieza a reposar más en su aspecto físico que en sus cualidades como ser humano. Se condiciona a las mujeres a “ser vistas” y no a “que vean”. ¿Cuántos hombres desaliñados vemos todos los días andar por la calle? ¿Eso les quita humanidad, inteligencia o belleza?

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  1. ¿Ha tenido problemas con los hombres porque no aceptan su pasado sexual?

Es muy curioso que la seguridad de muchos hombres repose sobre su sexualidad, sobre la capacidad de “conquistas” que pueden tener y sobre la virilidad. Curioso porque suelen negar la posibilidad de que una mujer tenga más experiencia y bagaje sexual que ellos. Por eso es mejor hablar claro siempre y ayudar a re-significar ese imaginario (hombre-activo, mujer-pasiva) y mostrar que hay de todo en ambas partes, sin que eso resulte problemático.

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  1. ¿Cree que existe eso que la sociedad denomina “rivalidad femenina”?

Nos han dicho también que entre mujeres “no puede haber una amistad”, como si todo el tiempo estuviésemos disputando algo que no se sabe con exactitud qué es. La rivalidad femenina es un invento, si seguimos creyéndonos el cuento, dejaremos de conocer a muchas mujeres maravillosas con las que podremos compartir momentos muy divertidos.

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  1. ¿Tiene en mente la idea irrisoria de que el amor de pareja “es fundamental para ser feliz”?

También nos han inventado el cuento de que “debemos encontrar una media naranja”, como si nuestra existencia fuera una desequilibrada y amorfa masa, buscando constantemente adherirse a otra para poder hallar su forma. Pero no, no es así. Somos seres completos, que si bien disfrutan de la compañía, también necesitan de la soledad para poder equilibrarse. Podemos encontrar momentos de alegría tanto solos como acompañados;  y por eso no hay que llegar a creer que “tener pareja” es el requisito indispensable para hallar el bienestar.

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  1. ¿Ha escuchado eso de “ser mujer es sinónimo de madre”?

A pesar de ser siglo XXI, de la revolución sexual, de los derechos ganados, todavía siguen inculcándonos como “filosofía de vida” que debemos reproducirnos, y claro las mujeres venimos a ser las incubadoras que cumplen esa función. Pero no es así. En tanto somos seres pensantes, podemos decidir sobre lo que queremos y no existe un patrón estándar que debamos seguir para realizarnos como personas, eso ya depende de cada quien.

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  1. ¿Su pareja tiene sus claves del correo, redes sociales, celular y computador?

La manera en la que están planteadas las relaciones de pareja me parece bastante conflictiva. Se trata de poseer al otro y de adueñarse de una vida ajena sin entender que ambos tienen una individualidad. La intimidad de uno no debe verse afectada por la inseguridad del otro. La privacidad se debe respetar y tener pareja no es la excepción a la regla.

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  1. ¿Su pareja la cela, le controla los horarios, le prohíbe salir con sus amigos?

Este punto tiene mucho que ver con el anterior. Parece que es la inseguridad de una persona, la que le hace proyectar sus miedos en las acciones del otro. Cuando uno decide compartir algo con alguien lo último que debe hacer es empezar a condicionarlo, pues tarde o temprano se convertirá en una bomba de tiempo que terminará por estallar.

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  1. ¿Le han dicho alguna vez que “si no sabe cocinar cómo piensa formar un hogar”?

Al igual que la maternidad, la cocina y las tareas del hogar siguen siendo relegadas a las mujeres. Pero eso no es así. Cuando las personas deciden convivir y formar un hogar, la responsabilidad es compartida y todo el peso de las tareas se debe aprender a distribuir.

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  1. ¿Su familia y amigos le preguntan constantemente “por qué no consigue novio”?

Hay mujeres que simplemente preferimos estar solteras. No podemos con las dinámicas de pareja convencionales y son pocas las personas dispuestas a respetar las libertades individuales. Sin embargo, la presión del entorno hace que muchas sucumban y terminen accediendo a algo que no querían. En estas situaciones, simplemente hay que hacer caso omiso y saber que nada puede ejercer presión ante la voluntad personal.

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  1. ¿Se ha sentido mal por no tener la “talla perfecta”?

La publicidad y los medios de comunicación se han encargado de vender estereotipos de “mujeres ideales” que terminan influenciando el deseo colectivo y la inseguridad de querer “ser algo”. Sin embargo, en tanto seamos seres mortales, “nada será perfecto”, ni las tallas, ni las narices, ni los cuerpos, todo perece, todo se cae, todo se termina inevitablemente. Por lo mismo, sólo queda disfrutar lo que tenemos, mientras lo podemos tener y no estar referenciándonos a partir de algo, o alguien más.

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  1. ¿Los hombres se han indignado cuando no les hace caso y empiezan a balbucear mentiras sobre usted?

Es más común de lo que parece, que cuando el ego de un hombre se ve afectado por el rechazo, éste empieza a buscar la forma de reivindicarse ante su grupo social, y por ende, a inventar versiones de la historia o a especular sobre su vida. No importa. Lo que las demás personas digan sobre uno, no es que importe mucho. Finalmente “Lo que Juan dice de Ana, dice más de Juan que de Ana”.

violencia simbólica

Si usted ha experimentado o experimenta alguno de los puntos anteriormente especificados, déjeme decirle que usted está siendo víctima de violencia simbólica, así que mucho cuidado con dejarse imponer algo que no quiere, o con naturalizar algo que no debe.

Aquí les dejo el link de un pequeño libro que ilustra la violencia simbólica y las prácticas que sirven de empoderamiento.

http://www.mujeresdigitales.org/images/multimedia/galeria-e-/index-e.html

 

Escrito por Maria Camila Trujillo Vargas  @MariacamilaT

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