¿Qué hacemos con George W. Bush?

¿Qué hacemos con George W. Bush?

¿Hasta cuando seguirá este señor haciendo lo que se le venga en gana impunemente?

Se suponía que con la muerte del señor Saddam Hussein (el Anticristo para algunos, el Salvador para otros) el reinado de terror y desesperación además de la amenaza de una posible guerra que limpiara al ser humano de la faz de la Tierra y que acabara con el mundo tal y como lo conocemos se había terminado. Los frutos de la guerra contra el terrorismo se habrían recogido finalmente, la incansable lucha por alcanzar la paz y restituir la libertad se habría ganado, la democracia nuevamente habría prevalecido. La cacería sin cuartel que se levanto contra Saddam Hussein no tuvo precedentes (de pronto si: la Inquisición, el Holocausto Nazi), cacería liderada por nada más y nada menos que George W. Bush y claro, sus interés económicos y petroleros; se decidió tomar a Irak por la fuerza con el pretexto de destruir una cantidad exorbitante de bunkers especializados en el desarrollo de armas de destrucción masiva (por cierto no se encontró ninguno), además de “liberar” a un sinnúmero de personas marginadas por el poder autoritario que se ejercía en ese país. George W. Bush respiraba tranquilamente, caminaba sin remordimiento regocijándose de lo logrado y eso sí sin importarle, claro, que miles de personas de ambos bandos murieran y que su popularidad como presidente bajara más del 30% después de esta invasión, pues tenía el control de casi todo el Medio Oriente.

Ahora bien, recientemente se han suscitado hechos que nuevamente ponen a trasnochar a más de uno: Irán desarrolla armas de destrucción masiva. ¡Pero si eso no es nada nuevo! Hace ya varios años se tenía conocimiento de que la mismísima CIA había entregado a científicos iraníes planos sobre cómo hacer una bomba y ahora se hacen los que no saben nada; era sólo cuestión de tiempo para tener noticias acerca de estos avances. Pero claro, nuevamente aparece la figura magnánima de George W. Bush y sus colaboradores para pronunciarse de manera categórica exigiendo el paro inmediato del programa nuclear Iraní, alardeando como era de esperarse del poder que poseen. Para rematar, horas más tarde exponen un plan de bombardeo e invasión que se llevaría a cabo en un tiempo récord de 24 horas, para asegurar la total y completa destrucción de los complejos nucleares ubicados en Irán (¿Cuándo y dónde escuché eso antes?).

Si mal no recuerdo, los atentados del 11 de septiembre se le atribuyeron a una organización llamada Al Qaeda; si mal no recuerdo, George W. Bush se comprometió en un “conmovedor” discurso a atrapar a los terroristas; si mal no recuerdo, a los días de este discurso George W. Bush se encontraba jugando golf en un rancho; si mal no recuerdo, a la semana de los atentados se incursionó en suelo Iraquí (un poco lejos de Afganistán, que era donde se suponía estaba Al Qaeda); si mal no recuerdo, Irán se ofreció como aliado incondicional de las tropas estadounidenses. Entonces ¿qué pasó? ¿Será que Irán se negó a entregar sus oleoductos a las empresas explotadoras de papi Bush? Entonces, ¿la muerte de Sadam Hussein se ve justificada en qué sentido? ¿Dónde estará el señor Osama Ben Laden? ¿Ahora Mahmoud Ahmadinejad es el nuevo Satán? ¿Cuánta platica se embolsilló Georgy al apoderarse del petróleo Iraquí? ¿Qué vino a hacer a Colombia? Lo único que todo esto demuestra es que el amigo de todos ustedes, el señor George W. Bush, no sabe en estos momentos ni en dónde está parado, ni qué más hacer para beneficiarse de los dividendos que genera para él y para las compañías de su papi y sus allegados un conflicto bélico. ¿Hasta cuando seguirá este señor haciendo lo que se le venga en gana impunemente?

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