¿Quién no quiere ser político? Bienvenidos a la patria boba

¿Quién no quiere ser político? Bienvenidos a la patria boba

quien no nquiere ser poítico

Ahí les dejo la paz de Santos

 

Con la plata que se gana un concejal por ir a hacer (como la mayoría lo hacen) sólo acto de presencia en Colombia, muchos pensamos seriamente en lanzarnos en las pasadas elecciones.  Y es que no nos digamos mentiras, la política limpia o torcida, genera un buen ingreso mensual a los que la practican en Colombia y en el mundo entero (antes que piensen en Mujica, el hombre vive en humildad por decisión, no porque ser presidente de Uruguay no de plata).  De eso, puedo ser testigo de primera mano, puedo dar fe que la ley, los procesos de participación ciudadana, las obras hechas (o las mega obras no robadas) y la inversión en la cultura, generan en ese funcionario por su abnegado y arduo trabajo, un buen cheque cada fin de mes.

Políticos

Fotografía: Luis Gaviria – Modelos: Salomé Fajardo y Jorge Torres

Hace un tiempo conocí a un político muy importante de la república de Somalia (Mogadishu), Abukar Abdulá. Abukar es de una familia adinerada, llena de privilegios y de buenas costumbres. Por cuestiones de seguridad, su país se vio afectado por una guerra civil interna que lo desplazó a vivir a otro estado nigeriano, despojándolo de sus pertenencias, títulos y reconocimiento.  En esta travesía, Abukar  reflexionó sobre la vida y la muerte, los lujos y los sueños por cumplir, pero más que cualquier otra cosa, reflexionó que su riqueza material y poder político no era nada si no compartía eso desinteresadamente con alguien en el mundo.

En ese encuentro con el altruista que todos llevamos dentro, Abukar de manera oportuna, buscó la manera de compartir toda esa sabiduría y todo lo material que su trabajo en Mogadishu lo había llevado a recolectar. Por esa razón con su computadora, buscó el mejor candidato que encontrara en el mundo. Esa persona que tuviera los requisitos de moral y buen nombre, con el que pudiera compartir un pedazo de su vida material en un gesto económico desinteresado; y así llegó a mí, que por supuesto cumplo con esos requisitos.

Abukar me escribió un correo con su historia y me pidió algunos datos personales para poder desembolsar de manera desinteresada, unos 250.000 mil euros para bien mío y de mi familia. Leí en alguna parte que algunas personas fueron víctimas de estafas de este tipo, que son personas falsas, “chiviadas” si se quiere. Pero yo no lo creo, es decir, hace poco en Colombia votamos por políticos que nos van a mejorar la movilidad sin pagar un peso, nos van a devolver dinero de valorizaciones, nos prometieron trabajo “a la lata” y hasta cerca de mi casa, “gobernators” regalaban plata a diestra y siniestra.

Con la fe que caracteriza a un colombiano vivo y con malicia indígena, esa que tanto tenemos, sigo esperando el aporte desinteresado de mi mejor amigo político Abukar, como también espero las ayudas de los políticos por los que votamos y nos prometieron tantas cosas, casas o ayudas o dinero… díganlo como quieran.

Es que también nos falta un compromiso de fe con la gente, dejar de creer que los políticos son de ese grupo de mercancía chiviada que van muy bien un par de meses, de empaque perfecto pero un desastre funcionando. Me cuesta creer que llevemos tantos años de democracia equivocada y por ende no debo creer en mi amigo Abukar. Me cuesta creer en políticos chiviados.

Ha pasado casi media vida, sigo esperando.

 

Autor: Juan David Garzón
Twitter: @Juandescribe
juan david garzón

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