Se vende Colombia. Los magníficos están ganando la guerra

Se vende Colombia. Los magníficos están ganando la guerra

Hoy, esa arma que iba a solucionar los fenómenos subversivos del país, se ha convertido en una fuerza política, económica y militar que decidirá el futuro de las próximas elecciones.

En 2001, en una población del bajo Atrato apareció un graffiti que decía: “llegaron Los Magníficos”. Era el inicio de una serie de asesinatos selectivos que establecieron el orden paramilitar, y con él, una serie de proyectos agroindustriales con la firma de empresarios de la más alta reputación.

El graffiti alude a una serie de televisión en la que un grupo de prófugos por crímenes en Vietnam luchaba por los derechos de los más necesitados. Algo parecido a lo que dicen ser los paramilitares: “exterminadores del flagelo subversivo en defensa de los derechos de las poblaciones afectadas”. Pero curiosamente, coincide con un suplemento secreto del 26 de febrero de 1962,  mucho antes de la serie, en que altos mandos del ejército estadounidense vinieron a Colombia y redactaron un informe que decía: “Debe crearse ya mismo un equipo en dicho país, para seleccionar personal civil y militar con miras a un entrenamiento clandestino en operaciones de represión. (…) Esta estructura se usará para presionar los cambios que sabemos, que se van a necesitar para poner en acción funciones de contra-agentes y contra-propaganda y, en la medida en que sea necesario, impulsar sabotajes y/o actividades terroristas paramilitares contra los conocidos partidarios del comunismo. Los Estados Unidos deben apoyar esto.

Los precursores del paramilitarismo 

Desde esa época se empieza a fomentar en Colombia el fenómeno actual de paramilitarismo. Las pruebas están fichadas en fiscalías de todo el país: atentados contra miembros de izquierda por parte de los Triple A (Acción Anticomunista Americana), con integrantes del Batallón de Inteligencia y Contrainteligencia Charry Solano; la relación de militares y el grupo MAS (Muerte a Secuestradores), que incluía a 223 jefes de la mafia; las relaciones entre autoridades, narcotraficantes y Acdegam (Asociación Campesina de Agricultores y Ganaderos); los PEPES, unión de narcos, paramilitares, ejército, policía, CIA, DEA, en su guerra contra Escobar; actualmente el caso de infiltración del DAS; el de la palma africana en el Chocó; el de los chances en Bolívar; y el del Congreso de la República, invadido desde tiempos memorables por el proselitismo armado.

Hoy, Los Magníficos no son una fuerza oscura que se esconde detrás del telón del teatro castrense sino que aparecen a la luz pública como salvadores de la democracia. Hoy, esa arma que iba a solucionar los fenómenos subversivos del país, se ha convertido en una fuerza política, económica y militar que decidirá el futuro de las próximas elecciones.

Pero desmitifiquemos algo. Los paramilitares no han derrotado a la guerrilla: en coincidencia con la Seguridad Democrática, liberaron las principales zonas productivas del norte del país del yugo guerrillero. Hoy la guerrilla se asienta en el sur, con algunas excepciones, y los paramilitares en el norte. También, como lo ha informado el INCORA, el 48% de las mejores tierras del país están en manos paramilitares, lo que ha aumentado los índices de personas en situación de desplazamiento.

Entonces: ¿Por qué Los Magníficos no han exterminado a la guerrilla? Primero, la guerrilla es poderosamente salvaje a la hora de la lucha, y segundo, lo que le interesa a los ‘paras’ no es la guerrilla en sí, sino las tierras en su poder, que por su valor productivo son fértiles para esa hoja sagrada cuyo extracto químico puro es la cocaína.

¿Cómo llegamos a esta situación? 

Pero el fenómeno no se queda ahí. Supongamos que usted se llama Juan Valdez –nombre escogido al azar–, y tiene una “finquita” llamada La Cachaca con 1500 hectáreas en la región de Córdoba. Finca muy bonita en que tiene unas “vaquitas” que le dan pa’ comer. Desde hace meses, un grupo de campesinos alegan que una parte de esta tierra es de ellos porque fueron desterrados hace años por un personaje con nombre de pájaro. Usted, en su condición de buen ciudadano, paga un abogado de buenas mañas, quien les demuestra que están equivocados. Con los años, llega un grupo de bandoleros que se hacen pasar por ejército del pueblo y le empiezan a joder la vida. Usted se encomienda al Espíritu Santo, pero a éste le queda difícil luchar contra el robo de ganado, el boleteo o un futuro secuestro. Entonces usted, como buen católico que es, se reúne con vecinos y autoridades de la zona y deciden apoyar un “grupito” que les cuide la “finquita”. Santo remedio. Con los años, ya libre del yugo de los bandidos, usted se da cuenta de que su vecino Don Fernando vendió la finca, que Don Mario hizo lo mismo y que a usted ya le vienen a hacer una “ofertica”, precisamente el mismo grupo al que usted le confió la seguridad de su finca,  por un valor inferior al costo de su “tierrita”.

Eso es lo que está pasando en Colombia. La “finquita” está quedando en manos de Los Magníficos gracias a una gente que creyó y todavía cree que tener civiles armados es la solución a los problemas del país. En palabras claras: el paramilitarismo se le salió de las manos a quienes lo apoyaron. Es más, refuto totalmente un planteamiento que dice que en Colombia los actores del conflicto están perdiendo la guerra. Estamos de acuerdo en que las FARC fracasaron porque ni siquiera son reconocidos por el pueblo; el Estado pierde porque no logra legitimarse; pero ganan los paramilitares porque son reconocidos como una opción por algunos sectores. Ganan porque este Gobierno les regaló el estatus político y les ha permitido liberarse judicialmente sin desmontar el aparato armado, ni la propiedad de la tierra usurpada, ni la responsabilidad por sus masacres y ganan porque tienen la capacidad militar y económica, derivada del narcotráfico, para decidir las elecciones de este año. No hay duda, Los Magníficos están ganando la guerra y no es sólo su culpa ¿De quién será?


El informe fue escrito por el General Yarborough, director de investigaciones de la Escuela de Guerra Especial de Fort Bragg, Carolina del Norte. Publicado por www.javiergiraldo.com en un texto titulado “El paramilitarismo en Colombia: ayer y hoy”.
Véase Documental “A Bala y Machete”. Director: Oscar Campo – Astrid Muñoz. Universidad del Valle
Revista Semana, Edición On Line. La tierra de los desplazados, Mauricio García Villegas. Septiembre 14 de 2005
Buendía, Hernando Gómez. Conflicto, Callejón con Salida. Informe Nacional de Desarrollo Humano. PNUD. Bogota, Colombia, Septiembre de 2003. Capitulo 1.

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