Ser javeriano es una nota… 3.25

Ser javeriano es una nota… 3.25

javeriano_notaDesde el figurado y prostituido mensaje, la Semana de la Javerianidad fue un suceso que paso ante los ojos de los estudiantes como atractivos acontecimientos que mostraban un reflejo de cuán carentes de convicción somos. Su desarrollo parecía ser el de un festival popular donde la algarabía ocultaba todo lo bonito que se promulga en los estatutos de la Universidad.

Definitivamente aquellos que pretenden trascender la mediocridad de su poca originalidad en un estúpido y empalagoso eslogan, Consideran que se pueden identificar con unas cuantas palabras los esquemas fundamentales de la Pedagogía Ignaciana. Si tan siquiera hubieran cambiado el jingle publicitario tras un año de uso y abuso de éste como frase de cajón, se habría disimulado un poquito la realidad a la que ya estamos acostumbrados.

Sí que somos javerianos, pues sólo somos un promedio acumulado semestral, en un rango que limita la permanencia en este recinto del saber por un número subjetivo y relativo desde toda perspectiva de educación superior. El contexto del mensaje inicia a los estudiantes a la imagen que la cuantitativa Universidad solicita como característica obligatoria para la aprobación de materias y programas. Por medio de escuetos números que no valoran el desarrollo integral de los estudiantes, es cómo el estudiante y su entorno creen en forma equivocada medir la calidad del aprendizaje. Cada materia deja atrás su aporte cognoscitivo para considerar en primera y única instancia, el resultado numérico que en su desarrollo podemos alcanzar como idealización de conocimiento.

Efectivamente hay que ser una nota, pues no puedo ser javeriano si mis calificaciones caen al precipicio de la prueba académica y no interesa lo que en mi razón y mi corazón existe, si un papel membreteado dice lo contrario al final de cada semestre. Habrá muchos que se sienten identificados con un número y seguirán creyendo en su educación como la ciencia de la numerología, donde para aprobar da igual tener un 5.0 a tener un 3.0. Pero somos pocos los que estamos convencidos acerca de la subjetividad que la evaluación cuantitativa ofrece como etiqueta de valoración personal y por eso, ¿dejamos de ser javerianos?.

Si la integración Universitaria es parte de nuestra esencia, no comprendo por qué la Semana de la Javerianidad fue organizada en tiempo donde sólo las directivas, personal administrativo y unos cuantos estudiantes participaron de ese jolgorio. Si supieran la trascendencia que conlleva la presencia jesuítica a través de 400 años, habrían aplazado o bien los exámenes parciales o bien su celebración, con el objeto de acercarnos a la javerianidad.

Mostrar sólo lo bueno que podemos ser en actividades triviales, no es la forma de demostrar nuestra compleja y profunda identidad Javeriana. Cada actividad lúdica confundía la contextualización Ignaciana para dar paso a espectáculos, concursos y juegos con parámetros de emotividad colectiva, que al terminar dejaban como constancia el haber sido partícipes de uno de ellos, pero que no alcanzan a contener el gran espíritu javeriano. Me duele pensar que la imagen de nuestra universidad se promulgue como un producto masivo comercial que vende un frío y vano argumento gramatical y que no caracteriza la veracidad de nuestra institución. Qué bueno fue conocer la historia jesuítica a través de ExpoJesuita o la obra de teatro para tratar de entender de dónde venimos y hacia dónde vamos.

Pero hubo un evento que con indignación me cuestionó en qué universidad estaba: ¿cómo es posible la presencia de militares en un marco de convivencia pacífica a sabiendas que estamos en guerra y para bien o mal, ellos son algunos de los protagonistas permanentes de la violencia en Colombia?. No comprendo qué pretendían hacer los organizadores con los casquillos de las armas disparadas.

La dispersión de identidad se vivió a flor de piel entre sus supuestos protagonistas, nosotros. La Javerianidad es algo tan personal como la misma huella digital, que no se puede imprimir como un sello en un papel sobre la mentalidad de quienes ven a la Universidad como una nevera ajena: sacan de ella lo que quieren y no se preocupan por aportar algo de ellos mismos para su mantenimiento. No quiero creer que este evento es la respuesta a la pregunta, ¿qué es la pertenencia javeriana?.

La solemnidad reinó durante varios días para olvidar que nuestros verdaderos principios están legados del sencillo ejemplo de San Francisco de Xavier, que hubiera rogado a Dios nuestro Señor por sentir y hacer lo que en la hora de la muerte desearíamos haber hecho por nosotros mismos; por los demás. ¿Por qué no hacerlo ahora?.

… Y SÉ NOTA.

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