Sin lenguaje

Sin lenguaje

sin palabras

“Silence is beauty. Words, they only complicate the task” (El silencio es belleza. Las palabras, sólo complican la tarea). Esta es una frase de la  canción ‘Where the River Flows’ de Collective Soul, que siempre me ha gustado.  Tal vez todo funcionaría mejor si no existiera lenguaje alguno.  De ser así no tendríamos la necesidad de hablar; quien sabe cómo nos comunicaríamos,  de pronto lo haríamos a través de rugidos o sonidos guturales, pero es seguro que encontraríamos otra manera para hacerlo.

El lenguaje complica nuestra existencia porque nos invita a juzgar y a hacer una evaluación subjetiva de cada una de las cosas que nos rodean.  Supongamos que uno va a un parque y ve un árbol, de forma inmediata uno lo etiqueta mentalmente y se regala la definición de árbol, sin importar lo simple o elaborada que esta sea.

Entonces nuestra mente siempre va a mil por hora y bota definiciones a diestra y siniestra, pero muy pocas veces nos damos el lujo de sentir, y también nos cerramos ante nuevas experiencias, pues como suele ocurrir, creemos que las definiciones que llevamos en la cabeza son la última verdad revelada. Como siempre el ego haciendo de las suyas.

Por otro lado, si nos fijamos bien, muchas cosas por las que nos preocupamos en extremo hoy en día no existen, sino que deben  su “existencia” únicamente a las palabras.  Podemos poner como ejemplo la política y la religión, dos temas que suelen causar la mayor cantidad de discusiones, no sólo entre personas, sino países enteros.  Ambas resultan ser ideas que existen dentro de las cabezas humanas, que en algún lado se encuentran escritas, pero realmente no existen.

Tal vez la vida funcionaría mejor si no mantuviéramos tan preocupados en encontrarle una explicación a todo, y simplemente nos dedicáramos a pensar menos y sentir más todas nuestras experiencias por más sencillas que estas nos parezcan.

 

“Me agobiaba la idea de estar rodeada de sustantivos.  No podía mirar a ninguna

parte donde no hubiera un sustantivo. Las cabezas de las personas, sus ojos,

sus orejas, sus labios, los dientes detrás de los labios y sus vestidos y sus

bolsos, sus zapatos y sus calcetines…”

 

– Juan José Millás, ‘La Mujer Loca’

 

Escrito por Juan Manuel Rodríguez Bocanegra  @Vieleicht

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