Svetlana Alexiévich: La voz de la Nobel

Svetlana Alexiévich: La voz de la Nobel

Svetlana Alexiévich

 

Más de quinientas personas esperábamos que la premio nobel de literatura, Svetlana Alexiévich, apareciera en el escenario. Mientras hacía la fila de ingreso, une mujer dijo en voz alta: “Por favor tengan su carnet de estudiante a la mano”, “Se me fregó la entrada”, pensé. Cuando llegué a la puerta la mujer que iba delante mío revolcaba el contenido de su cartera con furia y no encontraba su documento; aproveché el cuello de botella para pasar de largo.

Reclamé el dispositivo de traducción y logré ubicarme en la quinta fila del auditorio.  Después de esperar un poco más de media hora, Alexiévich, de aspecto descomplicado y movimientos pausados, por fin apareció y se sentó en un sofá de cuero blanco junto al escritor y periodista Sergio Ocampo Madrid, el entrevistador.

Alexiévich contó que desde pequeña supo que quería ser escritora.  Su padre estudió en la facultad de periodismo comunista, y en su familia se leía mucho.  “La palabra, para nosotros, era el mundo” dijo.  En sus días de estudio leyó unas palabras de Tolstoy, que la marcaron: “No he hecho nada, salgo a la calle y escucho la vida de las personas”. Episodios como ese ayudaron en su formación y la llevaron a elaborar anotaciones de la vida propia de las personas durante 40 años.

Desde un principio la escritora bielorrusa dejó claro que el fin de sus libros, es indagar sobre lo que le ocurre al ser humano, o llegar al lado más humano de los acontecimientos.  Afirmó también que su obra pretende explicar la fatalidad del hombre ruso, que siempre ha estado bajo la sombra de la guerra.

Es imposible saber si las preguntas que Ocampo hacía eran traducidas de manera correcta, pues Alexiévich parecía responder lo que quería, y sus respuestas fueron más bien pequeños discursos de 10 o más minutos.

En una de ellas narró una conversación que tuvo con una enfermera, cuyo trabajo era revisar los cuerpos después de un combate para mirar cuales estaban vivos, antes de que pasara el “equipo de la muerte”, encargado de recogerlos.  Esa mujer le dijo “Tú vas caminando y volteas los cuerpos y todos quedan mirando hacia el cielo; todos jóvenes hermosos”.  “Ahí entendí que yo tengo que escribir sobre este tiempo” afirmó Alexiévich.

Ocampo encontró la manera de interrumpirla y le preguntó sobre el papel protagónico de las voces femeninas en su obra: “Tengo muchos personajes femeninos porque creo que la mujer ve la vida de forma diferente, es la que da a luz.  El hombre tiene otra naturaleza.” contestó.

Para cerrar el conversatorio, alguien del público le pregunto cuál mensaje le gustaría entregar a los asistentes a la charla, en su mayoría estudiantes de Periodismo. Casi de inmediato, como si tuviera la respuesta preparada desde hace mucho tiempo respondió: “Ustedes, solamente ustedes, tienen que contar la verdad; es difícil, pero es la única vida que tenemos.”

 

Autor: Juan Manuel Rodríguez
Twitter: @Vieleicht
juan manuel rodríguez

 

 

 

 

 

Comments

comments