Ten cuidado con un “muerto”

Ten cuidado con un “muerto”

Nadie comprendía por qué Pedro echaba por tierra una brillante carrera como “muerto” y se exponía a serias represalias.

Foto: Archivo personal - Efraim Medina

-¡Ey Zurdo, pégale en la cabeza! ¡No oyes, hijo de perra, en la cabeza! ?repite Manni a punto de desgañitarse. Luego susurra en la oreja de su asistente?. ¿Qué pasa con ese maldito “muerto”? ?mientras habla le sacude el brazo con violencia?. ¿Qué jodida cosa pretende ese hijo de puta “muerto”?

En ese instante un “¡MIERDA!” unánime estremece las graderías. Hay un breve silencio y enseguida una chica con el pelo pintado de rojo, una anciana y dos niños empiezan a celebrar. El “muerto” permanece en el centro del ring sin levantar los brazos y con la vista clavada en Zurdo. Zurdo, el pupilo de Manni, yace en la lona rígido como un tronco abandonado en la playa. Manni pasa por encima de Zurdo y entre reclamos y empujones pone al “muerto” contra las sogas. Por una de las orejas de Zurdo escapa un hilillo de sangre. La anciana grita insultos de todos los calibres a Manni y, ayudada por los niños, sube al ring seguida por la pelirroja. Los niños se aferran a las piernas de Manni y la anciana lo golpea con una bolsa de plástico en la espalda. La bolsa se rompe y media docena de pescados se desparraman sobre la lona. Manni es arrastrado por su gente fuera del ring mientras el “muerto” ayuda a la anciana a recoger los pescados. Nadie se ocupa de Zurdo, que se eterniza como una larga y oscura mancha sobre la lona…

Lo anterior sucedió en ciudad de Panamá a mediados de abril de 2001. Zurdo había viajado desde Colombia, como casi todo el público para apoyarlo. Le habían programado aquel combate como preparación a la disputa del título latinoamericano de peso welter. Se suponía que iba a noquear al “muerto” en pocos segundos y luego buscaría aquel título como antesala a un enfrentamiento mundialista. Zurdo era un chico cartagenero de 19 años, estudiante de tercero bachillerato e invicto en 14 peleas con 12 Knock Out (tres de los cuales se los había propinado a este mismo “muerto”, aunque en su récord cada uno de esos 14 rivales tenía un nombre diferente), el otro, el “muerto”, era de Guayaquil (Ecuador) y se llamaba Pedro Jiménez, tenía cuarenta y pico años, había realizado 56 peleas y aquella era apenas su octava victoria.

“Muerto” es el terrible apelativo que se les da a aquellos boxeadores cuya existencia sólo la justifica la necesidad que tienen los boxeadores jóvenes y talentosos de acumular rápidas victorias que los pongan en las listas de aspirantes a títulos mundiales. A los “muertos” les está prohibido ganar. Un “muerto” que gana es considerado un trasgresor y en los bajos fondos de este deporte no hay espacio para trasgresores. Como dije, Pedro Jiménez (o cualquiera que fuera su verdadero nombre si es que no lo había olvidado de tanto cambiarlo) ya había sido noqueado tres veces por Zurdo y todos esperaban, y así se había pactado, que cayera en el tercer o cuarto asalto. Nadie comprendía por qué Pedro echaba por tierra una brillante carrera como “muerto” y se exponía a serias represalias.

La respuesta, según se supo después, estaba en el público: tenía el pelo rojo, un trasero inmenso y se llamaba Paola. Pedro le prohibió asistir a la pelea pero ella quiso darle una sorpresa y a partir del segundo asalto empezó a animarlo con gritos y saltos desde ring side, Pedro observó aquella boca de gruesos y húmedos labios coreando su improvisado nombre y, un poco más abajo, el par de duras y redondas tetas agitándose rabiosas bajo la blusa como peces atrapados en una red. Entonces las voces que le recordaban desde ambas esquinas sus obligaciones de “muerto” pasaron a un segundo plano y embistió con todas sus fuerzas a Zurdo que, sorprendido, no atinó a defenderse. Zurdo alcanzó a llegar aún con signos vitales al hospital, pero los médicos no pudieron hacer nada para salvarle la vida.

Del “muerto” no se volvió a saber nada; los rumores se dividen entre quienes aseguran que fue apuñalado y arrojado al mar con una piedra al cuello y quienes sostienen que escapó a Miami en compañía de la pelirroja y ahora trabajan juntos en una tienda de videos pornográficos.

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