Todo bien, todo bien: La verdad del patinaje colombiano

Todo bien, todo bien: La verdad del patinaje colombiano

PATINAJE_ORO_JORGE_CIFUENTESeguramente recordamos esta famosa frase del excapitán de la sección colombiana del futbol, Carlos “el pibe” Valderrama.

Desgraciadamente para él, el equipo y el país entero, tal optimismo y seguridad nunca se vieron reflejados en el campo de juego; al menos no en el mundial de USA del 94.

Y es que básicamente esa ha sido la triste historia del futbol en nuestro país, eliminatorias gloriosas como la que se jugaba para el mundial de Francia en el 98, en la cual marchábamos como líderes invictos, técnicos y jugadores elegidos como los mejores de América según importantes diarios especializados, campañas inimaginables de Copa Libertadores; pero a la larga… nada de resultados; siempre faltaba un poquito para ganar, un minuto más. Siempre justificaban la derrota tanto jugadores como periodistas en general, esgrimiendo alguna razón ajena al desempeño propio del equipo. Siempre nos perjudicaban los demás.

Pero es tanto y tan grande el poder del fútbol que los colombianos le apostaban una y otra vez, con alegría y optimismo, los pronósticos de triunfos y mejores actuaciones eran el tema de mesa en cualquier hogar colombiano. Estábamos como negándonos a ver lo que tan claro era; por eso bien dicen que el fútbol es el opio del pueblo. Paralelo a la tragedia interna del fútbol, deportes como el ciclismo y el patinaje daban medallas al país en importantes competencias en ámbito internacional; obteniendo del silencio y la poca difusión su más alto reconocimiento.

A raíz de lo anterior sería bueno formularse unas cuantas preguntas; ¿Por qué los colombianos no ven más allá de un balón de fútbol?, ¿Por qué no se apoyan con más decisión deportes en los que las cosas si van todo bien, todo bien? La respuesta a estos interrogantes la tendrá cada persona, cada directivo, cualquiera que se detenga a pensar con criterio que no solo del fútbol vive el hombre. Mientras tanto, los patinadores colombianos siguen demostrando que el país es potencia mundial en esta disciplina en cualquier parte del orbe. Con su propio dinero entrenan fuerte para entregar medallas y satisfacciones a un país que en la cuestión de apoyo poco les ha brindado por no decir que nada.

El más reciente éxito conseguido en los campeonatos mundiales de Bélgica, ratifica rotundamente que el patinaje marcha sobre ruedas; que aquí hay talento y para largo rato.
Por lo tanto, vale la pena sin dudar un momento en apoyar y fomentar la práctica de éste deporte e inculcarle a la gente mediante el estímulo de una nueva cultura deportiva que es aquí donde está el futuro promisorio que con otros deportes parece todavía estar un poco nublado.

El patrocinio decidido del estado, el apoyo del público y el profesionalismo de los patinadores se constituirá sin duda en piezas claves para el presente y futuro de esta disciplina continúe todo bien, todo bien.

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