UberLove: Vacíos de ley y agresiones amarillas

UberLove: Vacíos de ley y agresiones amarillas

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Los vacíos en las leyes colombianas son esas cosas que le han dado de comer a muchos abogados en nuestro país (a los torcidos y a los que no) y a cuanto vivo que con un poco de sagacidad, ha visto que la ley tiene tantas interpretaciones como una película de Alejandro González Iñárritu. Es cosa de todos los días escuchar cómo las acusaciones son dichas en tentativa, las condenas carcelarias son puestas en función de situaciones particulares en cada caso, y cómo en los semáforos, nos entregan volantes diciéndonos que tenemos derecho a denunciar al estado para reclamar pensiones, mesadas, regalos de Navidad atrasados y hasta los de los reyes magos que nunca llegaron.

Y no está mal, es decir, si la poca eficacia de la ley colombiana le da de comer a algunos, pues cada quién puede hacer lo que quiera y cargar con sus demonios, lo preocupante es que por culpa de estos vacíos, los ciudadanos encontramos ya un problema mayor en el tema movilidad. Me refiero por supuesto a los taxistas, su pelea con Uber y el gobierno, mirando para Monserrate.  A los ciudadanos de a pie, los estudiantes que tienen no más que para las copias y el bus en el bolsillo y los trabajadores, que con un mínimo lo único que nos queda es subirnos al sistema de transporte masivo de nuestra ciudad, lleno de gente, con miedo a que nos roben o en el caso de las niñas a que les hagan cualquier tipo de cosas en estos buses, nos es realmente trágico que el día que salió el sol y queremos optar por un medio de transporte cómodo y tranquilo, los taxistas se conviertan en gatilleros sin gatillos detrás del carro donde vamos trasportándonos.

El problema es inmenso ya que, y para los que no saben (y en favor de forma parcial a los taxistas) un taxi de los cortos que vemos en las calles, tiene costos que muchos ni dimensionan. Hace poco hablando con un taxista me decía que un carro de estos, tiene un costo promedio de 25 a 30 millones de pesos. A esto, hay que sumarle la ficha o cupo que suma promedio unos 70 u 80 millones de pesos, para un total en un cálculo matemático aproximado de 100 millones de pesos; Sí, lo mismo que puede valer una camioneta nueva de una gama media alta.  Mientras que entrar al negocio de Uber en su categoría UberX, realmente podría costarte el 25% de lo que un taxista paga por entrar al negocio del transporte público.

Se entiende que el negocio está desbalanceado, pero también es claro que el negocio de los taxis en Colombia nunca tuvo competencia real y nos acostumbraron durante toda la vida, a que el servicio tenía que ser a las patadas, en carros obsoletos, con conductores en presentaciones deplorables y condicionado al estado de ánimo del motorista si se sentía en el “mood” de ir a un lugar u otro. No generalizo, pero estoy seguro hablo de un 90% del gremio.

Lo confieso, soy fan número uno del servicio de Uber, es seguro porque no se maneja dinero, es cómodo, se presta en muy buenas condiciones físicas y se preocupan por el servicio al cliente. Indudablemente el gobierno debe balancear la competencia, hacer una ley de transporte sin vacíos y hacerla justa, pero mientras los taxistas se comporten como una banda, Uber ganará más y más adeptos millenials y no millenials y en ese momento, no habrá punto de negociación a favor de los amarillos.

 

Escrito por Juan David Garzón   @Juandescribe

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