Un artículo ambulante

Un artículo ambulante

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Imagen tomada de http://www.89decibeles.com/

 

Llegó la hora del desquite para el rapero del MIO, el acróbata del semáforo, el vendedor ambulante y la estatua humana.

“Ciudadano, recuerde que el MIO no es un espacio para promover la mendicidad, prédicas, ventas ambulantes, rifas o intervenciones artísticas”. Ciudadano, recuerde que vivimos en un país sin empleo y que cuando tiene, normalmente es a costa de la explotación.

Señor colombiano, esas personas que madrugan a ofrecerle jugo de naranja recién hecho en la esquina, son más honrados que los que se suben al masivo con cuchillo en mano o a “raponear” billeteras. Incluso, mucho más que los que, en el Congreso, se gastan hasta cien mil pesos en un almuerzo.

Claro que nada se sabe. Yo también desconfío de algunos vendedores informales, pero sería mucho peor si ninguno de ellos se la rebuscara y simplemente, salieran a matar por tres pesos.

“Hay que desalojar a los vendedores ambulantes porque ocupan la vía pública”, es lo que exigen los mandatarios y la policía ¿Entonces, qué va a pasar con ellos? Nuestro inepto gobierno está acostumbrado a la inmediatez, a actuar sobre la leche derramada y sobre las consecuencias de otras situaciones.

Por eso es que, en el centro, cuando llega “el lobo”; todos corren hacia la otra cuadra a volver a montar su negocio. El problema no acaba robándoles la mercancía u obligándolos a moverse. La solución está en brindarles respuestas, auxilio, educación y trabajo.

Por eso es que no entiendo el repudio de la gente hacia ellos; si muchas veces, incluso, nos facilitan la vida vendiendo al menudeo o al traer hasta nosotros eso que tanto necesitamos en un momento determinado.

Claro, para todo hay excepciones. A mí un par de veces me han salido demasiado piratas las películas o rancios un par de dulces, pero otras muchas he podido comprar productos de calidad a un precio muy económico, ya que su único “pecado” es no pagar impuestos y tener mercancía mucho más barata.

De hecho, eso para mí es hasta un plus porque sé que esa señora con su puestico en el centro y sus tres niños acompañándola, realmente va a disponer del dinero que yo le pague; en vez de tener que rendirle cuentas a un gobierno que le quita plata a todo el mundo para invertírsela a un poco de ministros que no hacen nada bien y en cambio, almuerzan en el club casi todos los días.

Me indigna la corrupción y la desigualdad y casi no le creo al gobierno porque es una entidad que, constantemente y sin vergüenza, nos está robando y violando los derechos.

De manera que, esta vez y por lo menos de forma escrita, llegó la hora del desquite para los que no tienen voz, ni voto frente a las injusticias.

Incluso, he llegado a tener la fortuna de conocer a más de un vendedor ambulante ¿Y saben qué? Hasta ahora, ninguno de ellos me ha robado, ni me ha matado.

Al Marroco, que vende dulces afuera de Mr. Bross y siempre tiene una sonrisa para todo el que pasa; a los amigos de él, que de alguna manera hasta siento que me cuidan mientras camino hacia mi casa; a “mi sddeñor”, el de los “sanduchitos” afuera del MIO, que son uno de los banquetes más deliciosos de esta ciudad.

Y como ellos, muchos más que son buenas personas ¿Y qué reciben a cambio? A una sociedad que los juzga por trabajar de sol a sol, sin recibir seguro, prestaciones, ni cesantías.

 

Escrito por Lorena Arana  @AranitaArepita

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