Un pedo en defensa personal

Un pedo en defensa personal

Un pedo en defensa personal

 

Un gas que me salvó del acoso

Las campañas que venimos observando en los últimos años en contra de la violencia sexual hacia las mujeres se han tornado más visibles, las demandas de nuestro género ya tienen oídos, ya no son situaciones que generan vergüenza, la sociedad actual nos permite rechazar estas acciones. No obstante, la violencia sexual no discrimina género, ni raza, ni estatus y se puede presentar en cualquier lugar. Sin embargo, a nuestra sociedad aún le falta demasiada conciencia para entender lo que implica la violencia sexual. No importa si es acceso carnal, si se tocan las partes íntimas, o si se lo sobaron en el bus; son actos denigrantes, que inciden negativamente en el estado emocional de la víctima.

Según El Instituto Nacional de Medicina Legal y Ciencias Forenses, la violencia sexual se refiere al “acto de violación o acceso carnal violento, acoso sexual y todas las conductas incluidas en el Título IV del Código Penal Colombiano: Delitos contra la libertad, integridad y formación sexual (…) Estos actos buscan fundamentalmente someter el cuerpo y la voluntad de las personas ejerciendo distintos tipos de coacción en la víctima, que dan como resultado actos intimidantes, de sumisión y dejan secuelas en el estado físico y mental de esta, como en la vida personal, familiar y social”. -Primer paso para la construcción de la conciencia y en pro de eliminar la ignorancia-.

Para tornar el tema más interesante, las cifras exponen que en el 2014, se presentaron 21.115 casos (calcule los que no han sido denunciados), de esta cifra el 81% son del género femenino, esto indica que por cada seis víctimas mujeres se registró un hombre como víctima… Y las cifras son cada vez más desalentadoras cuando se analizan por rango de edad; los niños y niñas son la población más vulnerable.

De acuerdo a lo que he mencionado en la presente columna, argumento que NADA TIENE DE CHISTOSO QUE ME HAYA TIRADO UN PEDO PARA EVITAR QUE UN TIPO EN EL TRANSPORTE PÚBLICO ME LA SOBARA. ¡Resalto y subrayo!, no es la primera vez que he sido víctima en estos actos de violencia sexual; lamentablemente, como yo, muchas y muchos, que muy posiblemente han sido víctimas, no contaron porque no se les ocurrió nada para defenderse y esta situación les resultó una innovadora estrategia para la defensa personal, para proteger el cuerpo, la dignidad y lo más importante, el estado emocional.

Para terminar y cómo el objetivo es dar en EL CLAVO, piense un poquito antes de burlarse de la situación, póngase en los zapatos de la víctima, si logra hacerlo, entenderá que cualquier acción de defensa es válida, incluyendo hasta un pedo.

 

Autor: Diony Ico Brath
Twitter: @DionyIco
Diony Ico

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