Una guerra no tan lejana

Una guerra no tan lejana

abramos los ojos

 

 

Abramos los ojos

 

¿Quién es Camilo? Es un muchacho común y corriente, creció en barrio popular y estudió once años en el mismo colegio público a tres cuadras de su casa. Durante la niñez y adolescencia se enteró del conflicto armado de su país a través de las dos grandes cadenas de televisión colombianas. Sin embargo, siempre pensó que el enfrentamiento entre las guerrillas y el ejército eran realidades de los pueblos alejados de las capitales, y que mientras viva en una ciudad grande como Cali y regrese antes de las 10:00 pm a su casa —tal como su mamá lo ordenaba— no le pasaría nada; como en efecto, nunca le sucedió.

Pero Camilo creció y por azares del destino que ni aún él mismo comprende, le dio por estudiar “política”, y se inscribió a la única universidad pública que hay en su ciudad, con tan buena suerte que fue admitido en agosto de 2012. Lo que Camilo no tenía ni idea, era que justo dos meses después de su ingreso a la vida universitaria, el gobierno colombiano y la guerrilla de las FARC-EP implementarían una mesa de negociación en La Habana para poner fin al conflicto armado, político y social, que han sostenido por más de 50 años.

Desde ese momento en todas sus clases y en todo tipo de escenario cotidiano, no se hablaba de otro tema que no fueran “los diálogos de la Habana”. Entre tanta conversación y lectura, Camilo se comenzó a dar cuenta que los noticieros que durante tanto tiempo lo habían “educado”, le estaban jugando una mala pasada y las realidades del conflicto eran más grandes y cercanas de las que él mismo imaginaba.

Camilo comprendió que el conflicto no solamente se vive en el campo, por el contrario, entendió que no era accidental que su ciudad tuviera solamente una universidad pública y un solo hospital público de alto nivel ¿cómo no va a ser así? Si el presupuesto general de la nación cada año brinda más recursos para la guerra que para las demás necesidades de los colombianos. Por ejemplo en el año 2016 el presupuesto para la “defensa” es de 17,9% de los 215,9 billones de pesos, mientras que la salud debe conformarse con el 12,5%, y el sector agropecuario con el 1,4%1.

Sin embargo, lo más importante fue que Camilo se dio cuenta de porqué estudiaba “política”. Pensó que era un soñador y que en este preciso momento necesitaba decirle a todo el mundo que no se cansen de soñar; que no se cansen de creer en una sociedad más justa donde el presupuesto de la guerra no es equiparable al de la educación, la salud o la vivienda; por el contrario, este presupuesto debe fortalecer los demás sectores del país; solo de esta manera los miles de conflictos adicionales que tenemos no se verán en la agenda nacional como en un segundo o tercer lugar, sino que nuestra prioridad será la reconciliación como alta mira para construir un país con justicia social.

Yo soy Camilo, y este es mi sueño: el mismo que todos y todas hemos dejado de soñar, pero que ahora necesitamos lograr. ¿Y usted, también sueña con una Colombia donde los conflictos sociales que hemos olvidado por enfocarnos en la guerra de guerrillas, puedan tener ahora toda nuestra atención?

 

Autor: Juan Camilo Bolaños
Twitter: @CamiloBolanos10
juan camilo bolaños

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