Universidad para Reciclar

Universidad para Reciclar

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La época espera de la universidad que se recicle. Lecciones del basuro de Navarro

No salta el que afirma que Navarro, la montañita que se ve en el Valle del Líli es bacana. Comentario típico del cinismo de la modernidad. Época en la que se crearon paradigmas que hoy explotan y se cargan de contradicciones. La universidad, al igual que los grandes basureros del mundo, se ha deformado por el estilo de vida moderno que entra en crisis.

Si algo hay que revisar en nuestros basureros y en las universidades, es que ni la basura esta produciendo materia prima para la producción sostenible y barata de productos limpios; ni la universidad esta produciendo conocimiento ni los ciudadanos que esta necesitando nuestra sociedad. Desde su origen en el medioevo, las universidades lograron en algunas épocas autodeterminarse, alcanzando independencia frente a los demás poderes de la sociedad.

También lograron participar en la construcción de las sociedades por la autoridad del SABER. Pero hoy la universidad esta en deuda. Y en especial la universidad privada.

A pesar de haber sobrevivido a contextos hostiles que la han amenazado, la universidad ha tenido épocas en que ha sido inferior a las tendencias culturales. Hoy preocupa que la universidad colombiana, en términos generales, es inferior al contexto complejo del país. Se podría afirmar que las universidades colombianas han sucumbido ante las logísticas del mercado y las corrupciones estructurales.

Estamos de acuerdo que el gobierno al interior de la universidad no se construye desde la lógica de una democracia, sino que debe darse desde la autoridad del conocimiento, del SABER y el saber que prima hoy es el del mercadeo. Desde hace muchos años, hemos ayudado a que el basuro de Navarro sea cada vez más visible, en algo que podríamos llamar la democracia de la basura. De igual forma, hoy podemos caer en la tentación de ingresar a la universidad como comprando un resort, contribuyendo a la decadencia de una sociedad que no cree en el poder del SABER, sino en el poder de lo superficial, de lo light, de lo cosmético. Todo esta dado para que las universidades no cumplan con su deber de transformar las culturas desde la civilización, desde las supuestas conquistas de occidente.

Todo esta dado para hacer de navarro unos Farallones y de la universidad, un negocio más. Las transformaciones de las instituciones serias y de “largo alcance” como el matrimonio y los partidos políticos, viene acompañada con todo un menú de retos hacia el futuro.  Y para la universidad el reto es superar la lógica de la rapiña de los endebles mercados y asumir el reto de entender el contexto, de investigarlo y transformarlo desde la docencia y el servicio. ¿Qué esperanza nos puede quedar, si dejamos este reto a los que investigan el mercado, a las fuerzas militares, a los totalitarismos, a los equipos de fútbol o a los recicladores del basuro?

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