¡VOTEMOS!

¡VOTEMOS!

 

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Colombia, mi bella Colombia. Patria querida, país colorido, lleno de cultura, acentos, música, guarapo, chicha, mazamorra, pandebono, ajiaco, y gente linda. Bueno, este hermosísimo país está hoy en un momento histórico para la humanidad, después de más de 50 años en guerra, uno de los grupos armados decidió hacer las paces con el gobierno (sí, faltan mucho otros por sentarse a dialogar y desarmarse, pero siempre se comienza por alguno). Lo irónico de todo esto, es que los ciudadanos, en especial esos que han visto la guerra desde la comodidad de su casa, escuchando radio paupérrima, o televisión nacional con intereses políticos evidentes, se están insultando y dando en la jeta. Es decir, ¿peleando en nombre de la paz? Qué tontería.

Sentémonos a pensar un momento, reflexionemos. Acaso usted, querido lector, ¿quiere más violencia, más guerra? ¿Quiere que los niños sigan armándose para luchar y dar bala? ¿Quiere que a uno de sus hijos lo manden a prestar servicio militar y le toque volear plomo? ¿Quiere que un día vaya en el transporte público y una bomba le estalle en la cara? Esto no se trata de un partido político. No se trata de qué presidente lo propuso. Es algo necesario, que sea quién sea lo hubiese propuesto, o sea el momento que sea, donde se hubiese dado, es un gran paso para nuestra civilización. Entendiendo que la paz es más allá de un cese al fuego, y la firma de unos acuerdos. Es todo una actitud.

Ahora bien, ¿que los impuestos vayan a subir?, sí. Es verdad. Pero acaso, no suben cada año… ¿le da miedo convivir con desmovilizados? Sí, también. Pero acaso, no son seres humanos también con pensamientos que desconoce, y sueños por cumplir. Y sí, deben pagar por lo que hicieron. Es verdad. Pero apliquemos un poco de lógica, en un conflicto como en el que estamos, no necesitamos llenar las cárceles, ni aplicar penas de muerte. Lo que necesitamos es construir, aprender, y evolucionar.

 

"Después de todo los argumentos en contra y a favor, es contraproducente encontrar tanto resentimiento y deseo de sangre, en nombre de la impunidad."

 

Luego esta ese argumento tan sólido que emite la oposición sobre convertirnos en “castrochavistas”. ¿Por qué? Ni siquiera yo lo entiendo. Para convertirnos en otra Venezuela, el país debería dejar de ser democrático y además, que ustedes y yo, votemos por alguno de los dirigentes políticos que propongan ese sistema. Pues bien, si eso sucede, nada tendría que ver con este proceso que vivimos hoy en día, sino, por la estupidez que recorre nuestras venas para elegir a quien no debemos. Al final, incluso la oposición nos considera tan estúpidos para permitirnos elegir alguien así. 

Después de todo los argumentos en contra y a favor, es contraproducente encontrar tanto resentimiento y deseo de sangre, en nombre de la impunidad. Cuando la verdad es que hay todo un proyecto social constituido para generar sociedad, que es mucho más importante que seguir matándonos. La impunidad es no recibir castigo, pero lo habrá. Las penas serán ejecutadas si los términos son violados. Además devolver las tierras; permitir a los campesinos volver a su hogar, creería yo, que es mucho más importante que los verdaderos afectados tengan oportunidad de reconstruir sus vidas, al deseo incesante de acabar con guerrilleros.

¿Qué es más importante, la sangre o el progreso?

Esta columna no está escrita con el fin de persuadirlo, pero si su voto es negativo porque está en contra del gobierno del presidente Santos, usted no tiene ni puta idea de lo que está pasando aquí. Está sesgado y absorbido por una tirria incensaría. Sólo, de vez en cuando, haga la tarea completa. Investigue, lea, tanto los argumentos a favor, como en contra (y quiero expresar además, que la oposición no propone otras alternativas diferentes que nos lleven a la firma de la paz, ¿Lo que significa que después de negarse, tendría que volver a sentarse a negociar sin tener propuestas firmes?), y por favor, se lo suplico, no sea güevon (o güevona) y salga a votar. De todos los procesos electorales y democráticos, este es el más importante en la historia de Colombia. Sea parte de ello. Además porque es su obligación como ciudadano de este país, hacerlo. Es un deber constitucional.

Al final, quiero citar unas palabras que no son mías:

— “Sea como sea el 2 de octubre pasaremos a ser parte de la historia universal, bien podemos ser los idiotas que se arriesgaron a soñar con un mejor país, o ser los idiotas que no hicieron absolutamente nada por él”.  

Por Sebastián Paris

@Lenfert

sebastián paris