Yo marché y no me dio “boleta”

Yo marché y no me dio “boleta”

Fotografía por Rick Lobes

Fotografía por Rick Lobes

*Nota al lector*

 

Apreciados amigos, les recomiendo leer esta columna al ritmo de Stayin’ Alive, bien sea la versión de Los Bee Gees o la de Los Capital Cities.

 

Sí, marché con el orgullo de ser yo: De reconocerme dentro de una comunidad maltratada, discriminada y tenida en el estigma de los raros del paseo. Marché porque por mi sangre corren años y años de historia negra, indígena, gay y latina que ha sido golpeada por la sociedad; que ha sido ultrajada y de la que aún tantos años después somos testigos.

Marché porque me tomé personal lo de Stonewall Inn y porque en mi sangre está el dolor de la historia y el colorido que ahora representa. Para quienes no ubican el origen de la conmemoración, aquí les dejo un poco de historia: la madrugada del 28 de Junio de 1969 hubo una redada policial bastante violenta en un bar de Greenwich Village ubicado en Nueva York. Este evento se cita en la historia homosexual como uno de los primeros en los que la comunidad marchó en contra del sistema. Ahora bien, volviendo a lo que les decía, marché para reclamarle a la sociedad por mis derechos y por los de mi pareja; marché con rabia por la vez que estando en san Antonio me tiraron piedras por besar a mi novio.

Lástima por quienes no saben el verdadero significado de celebrar y conmemorar el orgullo y lo único que hacen es reafirmar el cliché y nuestros estereotipos, haciendo quedar mal el evento. Lástima por esos que desde la comodidad de sus pantallas creen tener el derecho de juzgar como vergonzoso o incluso de moral dudosa un evento que representa nuestra sangre y nuestro empuje. Le pregunto a usted: ¿es que nunca le llamaron mariquita que se siente tan orgulloso? ¿Acaso alguien nunca le dijo en clase de educación física en tono burlón que usted debía hacer menos ejercicio que los varones del salón? Si jamás ha marchado, le invito a que una vez en su vida lo haga, que sienta el verdadero orgullo de ser diverso y que por dos o tres horas, sienta libertad de ser quién realmente es mientras celebra cada uno de los colores que en la bandera nos representa. Este es el siglo XXI y nuestras voces se alzan y rugen al unísono.

Sí, la diversidad se celebra mostrando lo que somos y nos ponemos nuestros tocados de plumas para gritarle al mundo que somos diferentes, que existimos, que estamos aquí y que somos la realidad latente de una sociedad que no puede hacerse la de la vista gorda pero debemos entender que se celebra con respeto, ante nosotros como comunidad y especialmente ante los ojos del público que año tras año, abren el espacio a nuestra reivindicación.

Yo marché porque quiero un mejor futuro para los que están detrás, porque es una declaración política y casi religiosa de aceptación. Marché porque a pesar de tener un pasado manchado de negro tenemos un futuro brillante y lleno de color. Pero sobretodo seguiré marchando por aquellos que no lo pudieron y no lo podrán hacer. Yo marché porque quiero saberme parte del lado correcto de la historia.

 

#LaIgualdadEsImparable y nosotros también.

 

Escrito por Óscar García  @ojkriguano

 

Debido al debate que se generó por parte de nuestros colaboradores, les dejamos la entrada de Yamil Chuaire “Yo no marcho porque me da boleta”:
http://elclavo.com/articulos/opinion/yo-no-marcho-porque-me-da-boleta/

Comments

comments

Leave a Reply

*