#COLUMNA: ¿Y POR QUÉ NO?

#COLUMNA: ¿Y POR QUÉ NO?

¿Y por qué no?

 

¿No se han dado cuenta?, no se han dado cuenta que en muchas ocasiones de nuestra vida como mujeres sólo deberíamos ser nosotras mismas sin ningún tipo de impedimento, parámetro o estereotipo propuesto por la sociedad o incluso por nosotras mismas.

Esos parámetros o reglas propuestas por la sociedad, marcan un modelo de mujer u hombre adecuado que es aceptado por esta misma. Reglas que nos permite convivir en sociedad, sin sobrepasar al otro y que claramente necesitamos; pero, ¿hasta qué punto debe limitarnos estas reglas? ¿hasta qué punto dejamos de ser libres?

En este sentido, los medios de comunicación cumplen un factor importante en el proceso de regular a la sociedad. Estos, por medio de pautas publicitarias venden un estereotipo de mujer “ideal” en el subconsciente de cada persona. ¡Sí señores! Inclusive hombres, ya que bien, el hombre también se ve influenciado por este pensamiento universal en el que desea este modelo de mujer “ideal”

Pero, no sólo el sistema mediático marca pautas en el modelo de mujer y sus conductas “ideales”, sino, también, las iglesias, las empresas que venden productos para mujer —de moda—, las escuelas y universidades, la constitución e inclusive la familia. Todo, absolutamente todo lo que nos rodea a los seres humanos —incluyendo el ser humano mismo— crea estereotipos que controlan a la mujer y nos hace comportar de cierta forma considerada como “adecuada”.

Pero, creo que la mujer es más que eso. Más que un modelo de mujer universal.
Creo que la mujer es diversa y su belleza y comportamiento está ligado a esta diversidad que nos identifica a cada mujer.
Por eso, creo que no debemos desconocer esa diversidad, que nos hace diferentes y nos hace libres.

Por eso, si quieres usar tacones en la universidad, ya que te sientes bien y elegante, úsalos. Que nadie te haga sentir ridícula o fuera del lugar.
Si quieres usar tacones para la oficina o el trabajo, ¡úsalos! Los tenis son cómodos y también te hacen lucir hermosa y genial.

Si quieres salir sin maquillaje y con el cabello sin cepillarlo, ¡hazlo!, sin miedo a que te juzguen de desalineada.
Ó todo lo contrario, ¿quieres usar maquillaje oscuro en el día y cepillar tu cabello? También ¡hazlo!, sin miedo a que te juzguen de bruta y artificial.

Usa minifalda, usa escotes, usa ropa que marque tu figura, Sin miedo. La sociedad machista tiene que acabarse.

Aunque… Si quieres utilizar faldas largas y pantalones anchos también ¡hazlo!

¿Quieres pintarte las uñas de negro, hacerte tatuajes en todo el cuerpo, piercings o expansiones? ¡Hazlo! Sin pensar en que te echarán de la casa o del trabajo. Enséñales a aquellos que quieran hacerlo, que sigues siendo valiosa, sin importar tus gustos estéticos.

Recuerda que, sin importar tu raza, ideología o sexo, la “moda” no tiene porqué limitarte. Todo lo contrario, que el ser mujer te libere, te enorgullezca y te enseñe a ser tú misma.
Ese prototipo de mujer “ideal” que nos vende constantemente la sociedad puede ser derribada.

Sólo piensa…
¿Y por qué no, ser libre?
¿Y por qué no, ser feliz?
¿Y por qué no, ser tú mujer ideal?

 

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