La adversidad: Una oportunidad disfrazada, Semanario 55

La adversidad: Una oportunidad disfrazada, Semanario 55

Amarillo esperanza

Amarillo esperanza

En décadas pasadas, Cali fue  una de las ciudades colombianas que vivió en carne propia  los estragos causados por el conflicto interno de país  y la guerra  librada entre los grandes capos de la droga. Hoy, tras varios tropiezos, Cali se irgue en señal de empuje y compromiso  por el país que queremos, uno  culto, diverso, prospero y en paz; y lo hace desde la cultura, siendo el centro de acogimiento de varias instituciones, ampliamente conocidas a nivel local y nacional, que desde sus ámbitos aportan a la cuidad y la convierten en un ejemplo  de tenacidad y esperanza.

Una de las tantas organizaciones que  le apuesta al civismo, la inclusión y el compromiso es Locos por Cali, cuya  peculiaridad radica en estar conformada principalmente  por jóvenes voluntarios, deseosos de fomentar el sentido de pertenencia por la cuidad, como muestra de que   proponen y actúan. Este grupo ha decidido impregnar con pintura, sobre los muros, la alegría y el orgullo  de  vivir en Cali, una ciudad que ve en la adversidad  una oportunidad para innovar. Esta iniciativa, inspirada por el proyecto Terrón Coloreado, fue propuesta algunos meses atrás por  estudiantes de la Universidad  ICESI, quienes ahora lideran su ejecución. Isabella Motoa, Álvaro Chavarro y Natalia González  trabajando de manera conjunta con  diversas entidades públicas  y privadas, como la Alcaldía y la Unidad de Acción Vallecaucana, han liderado varias jornadas de embellecimiento del espacio público en sectores como la Plazoleta de Bellas Artes, la Avenida Colombia, la Calle de la Escopeta. En las dos últimas, contaron con la colaboración del reconocido artista plástico colombiano, César correa. Él, unió sus pinceles a la causa, que no es otra más que lograr cohesión entre la sociedad, rodeando y protegiendo lo que es nuestro, Cali.

El acogimiento por parte de la ciudadanía  es  otro de los grandes éxitos con el que cuenta la iniciativa, pues tras solo  haberse concretado en los primeros meses del año, su última jornada contó con más de cincuenta voluntarios, entre ellos estudiantes de colegios y sus respectivas familias: todos comprometidos con su rol de ciudadanos activos. Además de este  grupo de voluntarios, Locos por Cali  también ha contado con la ayuda de la organización Juegos Mundiales Cali 2013, que también le apuesta  a una Cali más cívica.

Finalmente, les extiendo la invitación  hecha  por  el grupo Locos  por Cali: una oportunidad para trabajar por la cuidad. Al  transitar por los  sitios intervenidos, por estos jóvenes, observarán como el arte  cobra vida en plena  calle. Sí, el arte será capaz de sacarlo de su rutina por unos cuantos  minutos.  Le dará tiempo de  reflexionar sobre la ciudad donde vive y por la que puede hacer mucho.

Por Juan José A. Pretel

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