#Temática: Historia

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HISTORIA

Hoy te voy a encontrar

 

Lo sé porque me duele cada lunar del cuerpo, cada uno siendo lo único que me queda de mis muertes.

Lo sé porque mi abuela no me reconoció y ella sólo ve almas.

Lo sé porque el corazón a modo de caballo desbocado ha decidido tomar las riendas de mi cuerpo.

Así salgo a la calle sin saber a dónde voy. Sin saber cómo serás, donde estarás, pero importa tan poco, porque hoy empieza un nuevo capítulo de nuestra historia.

Te siento cerca, pero a quien escucho es a un político dando su discurso en la plaza de Bolívar, no me extraña que sea así, es época electoral y nosotros tenemos la mala costumbre de ser testigos de todo acontecimiento político de este país.

De repente te encuentro. Esta vez es tienes la piel color chocolate que contrasta con tu sonrisa como si fuera de azúcar. Lo más diferente es tu altura, nunca habías sido tan alto y no quiero esperar un minuto más para abrazarte en esta nueva piel, así que corro, aunque no debo, corro aunque parezco loca, corro hacia tus brazos que hace 20 años no me tocan.

Pero tú como cosa rara te haces el desentendido y tu corazón no late al compás del mío. Miras hacia un lado y hacia al otro sin darte cuenta que a quien busco es a ti, me detengo como si fuera un carro con freno de mano, porque lo que me detiene son mis manos contra tu cuerpo.

Me miras como si fuera una niñita perdida, mientras una mezcla de rabia y tristeza me llena. Tienes el descaro de preguntarme eso, esa maldita pregunta que me rompe el corazón cada vez que nos encontramos.

– ¿Nos conocemos? – juraste que ya no iba a pasar, que me ibas a recordar, pero aquí estás sin reconocerme. Estallo en lágrimas y furia.

-¿Cómo que no me recuerdas? ¡Por supuesto que nos conocemos!

 

¡Ves! Te conozco de toda la vida… ¿qué digo? ¡Te conozco de todas las vidas! Pero claro, en esta como en todas me vas a llamar loca, hasta que te bese para refrescarte la memoria y te acuerdes de nuestra historia.

 

¿No recuerdas cuando peleaste con un conquistador que intentó arrebatarme de tus brazos?

¿Se te olvidó cómo me ayudaste a escapar del convento para irnos a vivir juntos en la Nueva Granada?

¿Tengo que recordarte todo lo que lloré cuando te enlístate en el ejército de los criollos libertadores?

¿Acaso no recuerdas aquellos besos a escondidas de mis padres, tú de familia liberal y yo conservadora?

¿Cómo no te vas a acordar del susto que pasaste cuando pensaste que yo había muerto en la masacre de las bananeras?

¿Me vas a decir que no te acuerdas cómo nos abrazamos mientras llorábamos en medio del humo del bogotazo?

¿Se te borró el recuerdo de cómo nos tirotearon el carro por tener una placa de Medellín en Cali?

¿Qué hay de cuando quedamos en banca rota por pagar mi rescate a las FARC? ¿Eso también se te olvidó?

¡Ves! Te conozco de toda la vida… ¿qué digo? ¡Te conozco de todas las vidas! Pero claro, en esta como en todas me vas a llamar loca, hasta que te bese para refrescarte la memoria y te acuerdes de nuestra historia.

Efectivamente me miras como si estuviera loca, aun estamos a tres pasos y un suspiro, así que me armo de valor cual guerrera indígena, novicia rebelde, libertadora de un libertador, sindicalista, populista de a pie, traficante de besos y guerrillera para salvar esos tres pasos y besarte de una vez por todas. Estás tan impactado que no me impides hacerlo y finalmente aceptas nuestra historia.

 

Autor: Ashly Paz
Ilustración: Daniela Cardozo

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