#Temática: Una coincidencia mundial en Uruguay

#Temática: Una coincidencia mundial en Uruguay

 

 

UNA COINCIDENCIA MUNDIAL EN URUGUAY

Encontrando a mi ídolo

…pero esperen, antes de decirles lo que pasó tengo que hacer un alto en el camino y contarles por qué llegué hasta allá…
Desde que iniciaron los Diálogos de La Habana, he tenido un enorme deseo por contribuir a la construcción de paz de este país, y fruto de estos esfuerzos son algunas ponencias que me han llevado a escenarios tanto nacionales como internacionales. En esta ocasión me apasionaba saber que estaría en un país donde tuvieron hace poquito un presidente que años atrás había sido guerrillero. ¿Pueden creerlo?

Me refiero al famosísimo presidente que andaba en un Volkswagen; pues resulta que este viejito (que se parece mucho al papá de Pinocho) se hizo muy famoso a través de videos en redes sociales, donde hablaba de temas como el consumo de marihuana o sobre la vida austera que llevó durante su presidencia. El famoso Pepe Mujica es para muchos una verdadera muestra de un país que dejó atrás los odios y transitó hacia una sociedad más tolerante.

Pues bien, el año pasado se celebró el Congreso Latinoamericano de Ciencia Política en la ciudad de Montevideo, Uruguay. En dos universidades de esa ciudad se congregaron personas de muchas partes del mundo a exponer diversas temáticas de esta disciplina; y como parte del desarrollo de este evento, los participantes tuvimos la oportunidad de tener una visita guiada en las instalaciones del Palacio Legislativo (donde están todos los congresistas).

Por cosas del destino -como de esas cosas que uno no sabe por qué pero simplemente las hace- escogí el primer recorrido que ofrecían. Aunque elegir este horario era un verdadero riesgo, porque implicaba llegar del aeropuerto, instalarse rápidamente en el hostal, desayunar y registrarse en la universidad anfitriona; hacer todo eso en unas cuantas horas para estar puntualmente en la recepción del palacio. Pero ¿qué más da? Fue el horario que pensé más adecuado.

 

El famoso Pepe Mujica es para muchos una verdadera muestra de un país que dejó atrás los odios y transitó hacia una sociedad más tolerante.

 

Increíblemente el tiempo jugó a mi favor. A un par de horas de haberme bajado del avión ya me había instalado, desayunado con un chivito (si van a Uruguay tienen que comer eso) y ya estaba registrado en la universidad en la que se realizaría el congreso. Así que me dispuse a ir con mucho tiempo de anticipación al palacio legislativo.

Pero como había llegado con tanto tiempo, pues no encontré algo más para hacer que tomarme unas treinta selfies afuera del palacio (que por cierto es extremadamente bonito) y cansado ya de tomar tantas fotos, me senté en unas escaleras al lado de un parqueadero.

De pronto vi que había un anciano conversando con otro señor al interior de un carro que estaba a unos tres metros de mí, nada extraño, algo sin importancia…hasta que… de ese carro se bajó el mismísimo Pepe Mujica.

Yo literalmente quedé con la boca abierta, mis ojos se clavaron en su mirada; un semblante que proyectaba sabiduría, tranquilidad, experiencia y sobre todo paz. No pude articular ninguna palabra, solo pude levantarme, estrechar su mano, pedirle una foto y dar gracias a la vida por haber tenido una coincidencia mundial.

 

Autor: Camilo Bolaños
Ilustración: Luis Castro.

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